Entrevista a Karina Valcárcel
Cuando apareció Poemas cotidianos (Casatomada, 2008), Karina Valcárcel sorprendió gratamente por la frescura y particularidad de su propuesta. Una mancha en el colchón (Lustra, 2010) no hace sino confirmarla como una de las voces poéticas más interesantes de los últimos años.
Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
¿Cómo fue el proceso de escritura de Una mancha en el colchón?
Cuando terminé el proceso de publicación de Poemas Cotidianos en el 2008 ya tenía listo un folder con cincuenta hojas bond mecanografiadas y una caratula hecha a mano que decía “Una mancha en el colchón y otras huellas de tu ausencia”. Claro, finalmente este primer machote solo fue el cincuenta por ciento del libro final. En el camino muchos textos se fueron y nuevos versos ocuparon los lugares vacios. Quería trabajar con una editorial que tuviera más experiencia en cuanto a la producción de libros de poesía, por eso me fui con Lustra, lo cual resultó satisfactorio en muchos sentidos. Ahora, sobre escribir el libro en sí, pues, la mayor parte de sus textos responden a una necesidad de dejar fuera una etapa de mi vida y dejar entrar otras cosas. Tengo esta urgencia de registro en cuanto a lo que me pasa, a lo que siento o pienso según lo que vivo y como se relaciona eso con el resto del paisaje. No es que piense que lo escribo deba ser importante o trascendental, mucho menos universal, siempre he pensado que escribir es en mi vida algo como dormir y despertar y comer y digerir y bueno, algo necesario e importante para estar en equilibrio.
¿El poemario gira en torno a la ausencia…?
No. El poemario gira en torno al olvido. Es algo de lo que recién me doy cuenta ahora. Cuando terminé de escribirlo yo también pensé que iba sobre la ausencia, pero luego, después de leerlo muchas veces en muchos lugares terminé convenciéndome que no habla sobre algo que ya no está, sino del proceso de dejar atrás algo que quizá todavía permanece. En todo caso habla de un cambio que no se da de forma radical, un cambio que toma tiempo y molesta y asusta pero que en definitiva no aterra y de cierto modo tiene un efecto de reflexión y retrospectiva, ahora, esa es mi opinión que al fin y al cabo es una opinión más.
Una de las constantes del libro es la referencia al cuerpo.
Una de las constantes del libro es la referencia al amor. A las muchas formas de amor, por eso el cuerpo está involucrado. El cuerpo es lo único palpable del amor y a veces es necesario recurrir a la experiencia sensorial para explicar una experiencia más elevada. En general me perturba que los lectores puedan pensar que mi poesía es erótica por las referencias al cuerpo, caer en la etiqueta.
¿Cómo ves, a la distancia, tu primer libro Poemas cotidianos?
Lo veo adolescente. Menos cuidado que mi segundo libro claro, pero es mi primer hijito de papel y lo quiero. Lo releo y lo corrijo, en los recitales lo leo con las correcciones indicadas a lápiz, es divertido. Hay muchos textos de Poemas Cotidianos que me dejan tranquila y otros que bueno, no son necesariamente mis preferidos, pero lo mismo me pasa con Una mancha en el colchón. Supongo que cuando publique mi tercer libro pasará algo similar, pero eso no me quita el sueño ni me vuelve loca. Lo considero como algo natural dentro del proceso.
Se suele decir que en el caso de la poesía el autor está más expuesto. ¿Compartes esta afirmación?
Creo que la vida es una exposición constante, por ende la poesía es una exposición constante, pero no es un riesgo exclusivo. Está expuesto tanto el que escribe como el que pinta un cuadro como el que receta antibióticos a un niño. La poesía es una exposición algo intrincada nada más.
¿Qué autores consideras te han sido importantes para tu poesía? ¿Pizarnik, tal vez?
No sé qué tan importantes son los autores en la poesía que hasta ahora he publicado, en todo caso creo que más importante fue la acción de leer, la costumbre de leer. Yo empecé a leer por puro gusto desde muy pequeña y empecé a escribir desde muy joven. No tuve autores favoritos hasta los dieciocho años, porque solo leía un libro de tal o un texto de cual. Incluso leía mucha más narrativa asistida por los libros de lengua y literatura del colegio. Veía el nombre de un autor, leía lo que venía en el texto escolar y si me gustaba iba a la biblioteca a buscar más. Nunca leí lo que me mandaron en clases, ni La Ilíada ni La Odisea, en cambio presentaba informes sobre Verne, García Márquez y Cortázar, que eran bichos raros dentro de un grupo de adolescentes que piensan que Carlos Cuauhtémoc y Coelho son dioses. También leía y leo mucha poesía peruana. Ahora, a Pizarnik la conocí cuando tuve diecisiete, un amigo que en ese entonces estudiaba filosofía me la presentó. La he ido leyendo con el transcurso del tiempo y me gusta mucho, respeto su obra, pero no la considero una gran influencia. Mi poesía dista en la mayoría de los casos de la solemnidad y delicadeza de los versos de Pizarnik. Autores importantes para que yo haya decidido escribir y continúe haciéndolo son Cortázar, Mariela Dreyfus, García Marquez, Vallejo, Martín Adán, Alejandra claro, Eielson, Wiliam Blake, Eguren, Oquendo de Amat, Moro, Luchito, Roberto Arlt, Montalbetti, Watanabe, Varela, Borges, Sabato, Huidobro, Julio Ramón Ribeyro, Scorza, uff … esta lista puede tomar mucho tiempo. Pero también han sido importantes Paul Klee, Francis Bacon, Picasso, Klimt, como Charly y Louis Armstrong, solo que ya sabes, ellos hacen otras cosas, que de alguna forma también es poesía.
