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Escritor peruano Alfredo Dammert en su oficina. (Foto:CMS).

Entrevista a Alfredo Dammert

Publicado: 2011-06-20

Ingeniero industrial y doctor en Economía, Alfredo Dammert nos tenía acostumbrados a libros sobre sus especialidades. Sin embargo, en el 2008 sorprendió gratamente con Batallas perdidas, un conjunto de relatos publicados por la editorial Mesa Redonda. Dammert da un nuevo paso adelante, en su travesía literaria, ahora con su primera novela: Primeros pecados (Editorial Planeta, 2011).

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Cómo surge la idea de la novela?

Bueno, en realidad es la imagen que yo tenía de chico de toda mi familia, de mis padres, mis primos, mi abuela. Y, además, de una serie de imágenes de la época. Todo eso se quedó, digamos, almacenado en mi memoria como un conjunto de recuerdos. Estos me sirvieron para darle inicio a esta novela.

Y en qué momento decide escribirla y cómo fue el proceso…

Yo he escrito también un libro de cuentos Las batallas perdidas. También he escrito libros de economía. En general, me gusta escribir. Y hace algunos años, a la vez que escribía otras cosas, entre ficción y temas de economía, venía escribiendo una antecesora a esta novela, pero que en realidad lo que tenía era capítulos alternados entre el personaje central que se llama Alfonso y el tío, que se llama Mariano. Luego, cuando fui escribiendo y reescribiendo me di cuenta que era mejor que la novela tuviera un solo hilo y que ésta sea la visión de Alfonso.

El tema de la familia abarca toda la novela…

Sí, lo que sucede es que cuando uno es chico, la imagen que uno tiene de las personas mayores es que todo lo que te han dicho, que son las reglas que han de seguir, son las reglas que siguen estas personas. Pero muchas veces las personas mayores aparentan que se comportan de acuerdo a esas reglas. Y por supuesto exageran cualquier logro y esconden cualquier debilidad y los problemas que hay con diferentes personas, sean o no miembros de la familia. Conforme uno va creciendo nos damos cuenta que hay mucho más detrás de esto. Originalmente por eso yo había titulado el libro Detrás de la cortina. Pero con la editorial consideramos que este título era más atractivo. El título original ilustra como Alfonso ve que detrás de la cortina hay una serie de sucesos que todo el mundo trata de aparentar de que no se dan. Todo el mundo utiliza máscaras en su vida diaria.

Y Alfonso, el protagonista, tiene la sensibilidad y agudeza para ver lo que hay detrás. Se trata de un muchacho observador, no en vano es un voraz lector.

Claro, un poco que he robado esa idea de cómo crecí yo, de cómo me gustaba  la lectura, de una serie de impresiones que tenía. Pero lógicamente he utilizado eso y a algunos personajes de la familia como maniquíes, pero con cierto carácter. Luego les he dado vida dentro de una historia diferente a la que ha sucedido en la realidad. Entonces, hay una parte de realidad hasta cierto punto. Pero después todos estos caracteres entran a un campo de ficción.

El tío Mariano es un personaje muy interesante que despierta la curiosidad de Alfonso.

El tío Mariano se parece a un tío muy querido que tuve. En realidad era una persona que impresionaba por sus logros en la política, por la forma en que hablaba, por la forma en que daba entender que desarrollaba una serie de cosas. Era como una persona muy importante de quien uno querría saber más de su vida. Lógicamente, algo de su vida sabía. Pero el resto ha sido a partir de lo que podía percibir de su carácter y de cómo era.

En la novela aparecen unos mellizos; terribles mellizos, en realidad, primos de Alfonso.

Bueno, indudablemente en una familia tienes unos primos que son un tanto mayores a los que ves con una mezcla de admiración, respeto y también un cierto temor. Pues si haces algo que a ellos no les parece bien, en esa edad pueden responderte de una forma que no es agradable. Pero a la vez, en el caso de estos mellizos que son primos reales, de los que he sacado cosas de su forma de ser, eran personas que trataban a sus primos menores con cierta consideración, pero siempre tratando de hacer ver quiénes mandaban. Eso me pareció interesante y pensé que podía darle un poco de realce a la novela.

Eran tan terribles que incendiaron una caseta que Alfonso había construido en el techo.

Bueno, en realidad que se quemó la caseta es cierto; pero que lo hicieron ellos, no es cierto. Sino que para darle un poco más de acción a los mellizos y cosas que sí podrían haber hecho. Es totalmente creíble.

Se trata de una novela de aprendizaje…

Sí, esto en inglés y alemán se llama Bildungsroman, ¿no? Y hay muchas novelas de ese tipo. Claro, lo que uno podría considerar interesante es que cada una de estas novelas cuenta una historia diferente. Yo siempre la consideré una novela de aprendizaje porque Alfonso que es el personaje principal va enterándose de una serie de cosas que le hacen aprender más sobre el comportamiento de los adultos. Pero también sus propias experiencias lo van formando.

¿Qué novelas de este tipo lo han ayudado o influenciado?

En realidad yo podría decir que lo que me ayudó a determinar cómo deben ser los escenarios y qué se puede hacer con un personaje joven de este tipo, hasta cierto punto podría ser Un mundo para Julius (de Bryce Echenique) o podrían ser los Bildungsroman de Thomas Mann, donde también es el desarrollo de un joven. Quzás este joven es diferente, el último de los Bildungsroman, pero igual puede ser una novela de aprendizaje. Y esto lo podemos mezclar con Demian de Hermann Hesse, donde hay ese otro toque, que es ver más allá de la realidad que vivimos en el día a día. 


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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