no es apología, es memoria

Escritor peruano Carlos Rengifo en la Librería Sur. (Foto: CMS).

Entrevista a Carlos Rengifo

Publicado: 2012-10-09

Carlos Rengifo acaba de volver de Ayacucho donde estuvo de paso para presentar El dolor en los labios (Ediciones Altazor, 2012), su más reciente novela que, precisamente, está ambientada en Huamanga. En ella, las protagonistas son tres mujeres que vivieron en épocas distintas pero que comparten el haber padecido la inclemencia de la violencia. Cada una a su manera, claro. Además de reflexionar sobre esta entrega, Rengifo nos adelanta que en la próxima Feria del Libro Ricardo Palma se presentará la reedición de El jardín de la doncella, novela con la que obtuviera el Premio Julio Ramón Ribeyro que organiza el Banco Central de Reserva del Perú.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

–¿Cómo surge El dolor en los labios?

Surge de mi viaje a Huamanga, a un encuentro de escritores al que me invitaron. Y me llamó la atención una ciudad tan tranquila, calurosa, con gente muy amable. Pero también me llamó la atención la misma ciudad: su arquitectura, sus iglesias. Entonces, comenzamos a recorrer la ciudad. Y también por una idea de Willy del Pozo, quien quería que los escritores escriban cuentos ambientados en Ayacucho. Pero a mí me interesaba más escribir una novela. Conocí, entonces, a una chica, una estudiante que me comenzó a su contar su vida, un poco trágica, pero de una vivencia actual. Ella no conocía nada de Sendero ni de lo que había pasado. No sabía, incluso, quién era Edith Lagos. Me llamó la atención esa historia y de allí partió la idea. Y ya con la idea de que debía estar ambientada en Huamanga, me puse a pensar en qué personajes importantes o destacados podían entrar en la novela, porque quería hacer una novela de mujeres.

–Y así aparecen las tres protagonistas de la novela…

Sí, la primera idea era la chica estudiante, que se convirtió en Evangelina en la novela. Pero quería matizar eso con la historia de Huamanga. Entonces, me puse a pensar primero en Edith Lagos, que era algo más reciente, de los años 80, la época del senderismo. Y quería hacer un contraste con un personaje emblemático ayacuchano: María Parado de bellido. Se me vinieron, entonces, esas tres mujeres a la cabeza y quise hacer una historia que combinara las tres historias de estas mujeres. La novela es la historia de estas tres mujeres que viven en Huamanga pero en distintas épocas. Mi idea era hacer un poco protagonista a la ciudad.

–Tres mujeres que tienen algo en común, a pesar de vivir épocas distintas…

Digamos que lo común que tienen es la violencia que han padecido, de distinta manera, y que han logrado salir de ella a su manera.

–¿Definiste la estructura desde el inicio?

Sí, desde el inicio. Tenía las tres protagonistas y me puse a pensar de qué manera las voy a presentar. Cómo voy a hacer esto si son historias de épocas distintas. Entonces, me plantee esta estructura de hacer pequeñas viñetas e irlas combinando. Así sale la estructura, intercalando las viñetas.

–Para reunirse al final…

Claro, la idea era que se reunieran. Iba contando las historias de forma paralela pero no sabía cómo juntarlas. Pero al final salió de manera natural.

–Si uno repasa tus novelas la presencia de personajes femeninos protagónicos es una recurrencia. ¿A qué se debe eso?

Porque siempre me interesaron las mujeres. Viví rodeado de muchas mujeres en mi familia: tengo tías, primas. Y siempre, por ejemplo, que leía un libro o veía una película me llamaba la atención la mujer como personaje. Porque me parece que la mujer como personaje es más rico. Y tal vez lo digo yo como hombre. Las mujeres como personajes son ricos en matices, psicológicamente. No es que me haya propuesto escribir sobre ellas, me salió de manera natural.

–Tengo entendido que Ediciones Altazor reeditará en breve la novela con la que ganaste el Premio del BCR.

Sí, El jardín de la doncella, que me parece que ya salió, va a estar en la Feria del Libro Ricardo Palma. Es una novela histórica, ambientada en Lima en el siglo XVII. Es la vida de una beata, desde que naca hasta su muerte. Y hay también en la novela un trabajo de lenguaje, porque he tenido que explorar el habla de esa época. He tenido que leer archivos y meterme un poco en ese mundo para recrear históricamente esa época y mostrarla de manera verosímil.


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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