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Jorge Eduardo Benavides en la librería El Virrey. (Foto: CMS).

Entrevista a Jorge Eduardo Benavides

Publicado: 2013-02-25

| Presentó dos libros y dictó un taller para novelistas

BENAVIDES EN LIMA

Jorge Eduardo Benavides, el escritor peruano radicado desde hace varios años en España, estuvo en Lima para dictar un taller literario y presentar su más reciente y celebrada novela Un asunto sentimental (Alfaguara, 2012) y el libro Consignas para escritores (Casa de cartón, 2013), un interesante manual de técnicas narrativas. Cómodamente instalados en la cafetería de la librería El Virrey –y con Tilsa, la famosa gata de la librería, como silenciosa compañía–, Jorge Eduardo recordó el inicio de su vocación, su viaje a España y reflexionó, además, sobre la escritura (la inspiración, la técnica y la importancia de la corrección) y sobre el libro electrónico, entre otros temas.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

–¿En qué momento asumes tu vocación de escritor?

Creo que fue un momento bien concreto.  Me gustaba escribir. Estaba en la universidad, estudiaba Derecho. En algún momento mi vocación de escribir me hizo pensar que podría ser abogado y escribir. Era un momento en el Perú en el que la literatura jamás se iba a considerar como un trabajo, sino como una especie de hobby que realizo con cierto esmero. Cuando pasé la mitad de la carrera, recuerdo bien ese momento,  me dije: no puedo dedicarme a las dos cosas porque lo que me interesa es escribir. Terminé la carrera un poco porque ya la había empezado. Mi idea era absolutamente clara de que no me iba a dedicar al derecho y que iba a hacer todo lo posible para dedicarme a escribir. Conseguí un trabajo en la radio, en lo que era Antena 1. Y la idea se fue afianzando hasta que decidí irme.

–Te vas a Europa. ¿Qué significó para ti ese viaje?

Irme para mí significó asumir plenamente que mi oficio era de escritor.

–¿Cómo lo tomó la familia?

Fatal, claro. Al principio me decían: vas a tirar tu vida por la borda, termina la carrera y puedes escribir cuando tengas tiempo libre del trabajo. Lo cual es una tontería. Cuando me puse a trabajar en la radio, me dijeron: bueno, periodista, así te puedes ganar la vida. Pero cuando decidí irme a España, y no me iba con una beca de estudio ni con un trabajo, evidentemente pensaron que estaba tirando mi vida por la borda. La gente piensa eso porque parte de la premisa de que no tirar la vida por la borda es tener un trabajo que te permita solo vivir. No creo que sea así. La literatura a mí me da para vivir con bastante decoro, porque trabajo mucho en cosas relacionadas con la literatura, pero jamás se me ocurriría hacerme rico. No es mi opción. La literatura no suele dar para eso, salvo dos o tres casos.

–¿Por qué crees que hay gente que tiene esa mirada errada de la literatura como oficio?

Hay una incomprensión por parte de la gente. Todavía se sigue pensando que la vocación literaria debe ser un hobby. No lo veo así, y me encontré que en España la gente no lo ve así. Allá hay muchos más escritores, y por lo tanto no es tan raro que alguien se dedique a escribir. El circuito cultural, además, te permite vivir de dar conferencias, participar de jurados, escribir en periódicos. Lo cual te da una pequeña red de trabajo que te permite dedicarte a escribir. Aquí hasta hace unos pocos años era algo extravagante. No cobrabas por ser jurado y cuando te pedían colaboraciones en los periódicos debían ser gratuitas. Te pedían que presentaras un libro y era gratis. Y si querías cobrar eras un mercenario de la cultura. Eso parte de la desconsideración que tiene la gente por cosas que no se consideran un trabajo. La literatura no se considera un trabajo.  A veces me dicen: “Qué bonito dedicarse a escribir, a mí me gustaría hacerlo, pero no tengo tiempo”. Por lo cual, el vago soy yo (risas).

–Empiezas dictando talleres en España. Pero hace no mucho has creado un Centro de formación...

Se llama Centro de Formación de Novelistas, y lo fundé con un amigo escritor gallego. Partimos de la idea de que hay muchos talleres de cuentos para gente que ve la escritura como un hobby, y vimos que faltaba un centro que se dedicara a la novela. Y es que quien quiere escribir una novela casi siempre quiere verla publicada. Por lo tanto, es un público más profesional, o con una posibilidad de profesionalizarse. Entonces, el Centro de Formación de Novelistas lo que brinda son cursos, tutorías, asistencias a escritores, hacemos correcciones de novelas, ofrecemos servicios de corrección a editoriales. Todo orientado a la novela. Es decir, servicios y cursos para novelistas.

–Hace unos días presentaste el libro Consignas para escritores. ¿Cómo surgió?

Este libro surgió de una experiencia con un blog del Grupo Prisa, que es al que pertenece Alfaguara, que se llama El boomerang, en donde participan distintos escritores. A mí me propusieron participar allí, y me dijeron: por qué no haces un taller. Nunca había hecho un taller on line. Entonces, hicimos un curso gratuito, pues lo pagaba el mismo grupo Prisa. Hacía unas pequeñas clases, que llamaba Consignas porque en Internet los textos no pueden ser muy densos. Son textos con una propuesta y un ejercicio. Y los participantes debían enviar sus ejercicios por correo y yo subía algunos de ellos para comentar los aciertos y los errores. Fue un éxito. Era gratuito y era muy práctico. Y eso, al cabo de un tiempo, se convirtió en un libro, y la editorial Casa de cartón, con sede en España, de un editor peruano, José Luis Torres Vitolas, pues apostó por el libro. Es un manual de técnicas narrativas.

–Una de las consignas del libro hace referencia a la corrección. ¿Qué tan importante es?

Para mí muchísimo. Para mí un escritor es básicamente lo que corrige, más que lo que escribe. Creo que conforme pasa el tiempo uno entiende que por muy brillante que uno pueda ser si luego no corriges no sirve de nada. Es fabuloso ver cómo una novela va surgiendo con las correcciones que haces. Escribir tres, cuatro o cinco veces un mismo capítulo hasta encontrar cómo funciona. Empezar a corregir todos los errores, añadir elementos al texto, para mí es básico. Escribir es la parte más sencilla, redacto y luego veo lo que realmente quería decir de con ese texto.

–¿Inspiración o técnica?

Digamos que la inspiración es un proceso que normalmente viene cuando estás trabajando. No viene antes, que es como normalmente creemos. Si tu escribes te va a venir la inspiración. Pero la inspiración sin el control de la técnica no sirve para nada. Puedo tener una gran idea para narrar, pero si no manejo ciertos recursos técnicos no le voy a sacar partido a lo que estoy escribiendo. No voy a poder afinar lo que quiero decir. Y para eso hay que conocer las técnicas, aunque sea de manera instintiva. Hay escritores muy intuitivos, pero cuando los analizas ves que estás utilizando una serie de recursos técnicos.

–¿Cómo ves al libro electrónico?

Pensaba que el libro electrónico era sólo un cambio de formato. Pero estoy llegando a la conclusión de que no, que nos está enfrentando a otra forma de leer. Tiene cosas maravillosas, como por ejemplo, que te puedes descargar un libro. La cuestión física es mucho mejor en el ipad porque llevas muchos libros. Pero al mismo tiempo hay un peligro que noto y es la dispersión. Me resulta difícil leer un libro en el Ipad son estar saltando de información, a contrastar una información o cuando hay un enlace. Entonces, cuando vuelvo al libro en papel me noto desconcentrado. El libro electrónico tiene ese problema: nos desconcentra. Tenemos que tener un rigor muy grande. Por ejemplo: un reportaje en papel lo leer de cabo a rabo. Pero si lo leer en internet con sus vínculos, sus link, vas hacia ellos y quizás no termines de leer todo el reportaje. Es otra forma de leer, que tendrá sus cosas buenas y sus cosas malas. Para mí lo malo es la excesiva dispersión. Convivirán ambos formatos, por supuesto. Sigo leyendo en papel con mucho gusto. Hay cosas que me gustan leer en papel y hay cosas que me gustan leer en el otro formato. Es como el cine: hay películas que quieres verlas en el cine y otras que las alquilas para verlas en casa.

Un asunto sentimental ha recibido muy buenas críticas en Lima. Para muchos fue una de las mejores novelas del 2012. ¿Cómo tomas ese reconocimiento?

Mira, me es extraño por una sencilla razón: esa novela la terminé hará más de dos años. Y el año pasado, a mediados del 2012, terminé otra novela que ocurre entre el Perú y la España de 1800. Ya está terminada. Qué quiero decir: que todo esto me pilla muy lejos. Para mí estamos hablando de una novela que empecé hace cinco años, terminé hace dos. En medio he terminado otra. Y ahora mismo estoy escribiendo otra. Naturalmente me halaga y me gusta siempre que una novela funcione. Pero es como que de pronto te dijeran a ti, Carlos, ese artículo que escribiste hace cinco años, qué opinas de él. Las novelas te vuelven muy obsesivo. Y actualmente estoy obsesionado no con la novela que saldrá el próximo año sino con la que estoy escribiendo ahora. Hay un desfase. Me halaga, me gusta (el reconocimiento de Un asunto sentimental), pero es como que ya no tiene que ver conmigo. Es rarísimo hablar de una novela terminada hace mucho tiempo.  

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Un asunto sentimental y Consignas para escritores se pueden encontrar en la Librería El Virrey y en las demás librerías.

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Si no asisitió a la presentación de Un asunto sentimental, puede verla en vídeo AQUÍ.


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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