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Zúñiga: Racimo

DIEGO ZÚÑIGA. Racimo (Literatura Random House, 2015)

Publicado: 2016-09-21

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

Leí Camanchaca, la primera novela del chileno Diego Zúñiga, hace un par de años, gracias a esas recomendaciones de amigos que se agradecen infinitamente –gracias, Julio Zavala–. La novela nos cuenta un viaje por tierra desde Iquique hasta Tacna, emprendido por el personaje protagónico, un joven de 20 años, junto a su padre, la nueva mujer de éste y su nuevo hijo de 10 años. Más allá del viaje físico, claro, está la travesía al pasado, a la historia familiar. En resumen, una muy interesante primera novela que, como suele ocurrir con los buenos autores, me hizo esperar con fruición futuras entregas.

     El año pasado, Zuñiga presentó Racimo (Literatura Random House, 2015). El libro, lamentablemente, demoró en llegar a nuestras librerías –acá en Lima¬¬–. Afortunadamente existen “mujeres benditas”, como diría el escritor Fernando Ampuero. Mi amiga Silvia Gálvez me consiguió un ejemplar y así, gracias a ella, pude leer esta estupenda segunda novela de Diego Zúñiga –quien, además, como saben, es una de las cabezas de la editorial chilena Montacerdos–.

     Rácimo es una novela sobre un fotógrafo, Torres Leyva, quien deja Santiago pues consigue un empleo en un pequeño diario en Iquique. Y coincide con el caso de desapariciones de una serie de jovencitas de un colegio de la zona. Caso inspirado en el hecho real de las desapariciones de varias niñas en Alto Hospicio en la década pasada. Hecho que tuvo un gran impacto y que, aparece mencionado también en Comanchaca (el abuelo del protagonista le cuenta a éste de una señora Mirna, cuya nieta fue una de las desaparecidas).

     Torres Leiva es el personaje central de la novela. Y es un tipo apocado, lacónico. Divorciado y con un hijo que vive en Santiago, y con el que intenta –pero le cuesta– tender lazos filiales, amicales. Suele llamarlo por teléfono, pero las conversaciones entre ambos resultan complicadas, rápidas y vanas. Torres Leyva es una suerte de barco a la deriva, con una impronta derrotista que me recuerda a algunos personajes de Ribeyro. Conoce en Iquique a una mujer de la policía de investigaciones (que investiga el caso de las niñas desaparecidas).

     Al igual que en la anterior novela, quizás en esta con mayor notoriedad, el autor parte de lo particular hacia algo más general. Es decir, a partir de una mirada intimista se puede percibir el panorama social, la crítica política que subyace en la novela. La ineficiencia de la policía local y la indiferencia de las autoridades. Transcurre mucho tiempo sin novedades hasta que un político, más por razones de conveniencia que por otra cosa, emprende una cruzada para dar con las niñas. Se especula que han sido secuestradas para prostituirlas en Perú o Bolivia. Y aquí aparece un viaje. El político y agentes de la policía de Iquique viajan a Tacna para indagar el posible paradero de las chicas. Y en esa suerte de caravana van Torres Leyva con su partner, García, un periodista que no tiene reparos en mostrar su religiosidad todo el tiempo. Viaje que tiene un rol importante en la trama (aquí podemos emparentarla también con su novela anterior).

     Si con Camanchaca, Zúñiga llamó la atención de propios y extraños –de hecho primero salió en Chile por un sello independiente y luego concitó el interés de la poderosa Random House–, creo que con Racimo no sólo confirma sus dotes narrativas sino que, pienso, se muestra más solvente, da un paso cualitativo hacia adelante. Por mi parte, estoy por empezar a leer su más reciente libro Niños héroes –gracias a mi amigo y escritor Ricardo Sumalavia, quien me lo trajo de su último viaje a Santiago. Ya les cuento.

diego zúñiga | foto: internet -todoliteratura.com

datos del autor
Diego Zúñiga (Iquique, 1987). Ha publicado las novelas Camanchaca (La Calabaza del Diablo, 2009; Random House Mondadori, 2012), traducida al italiano, al francés y al inglés, y Racimo (Literatura Random House, 2014). También el libro sobre fútbol Soy de Católica (Lolita Editores, 2014). Es miembro de la editorial Montacerdos y escribe en la revista Qué Pasa.

Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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