renace de las cenizas

Caputo: Un mundo huérfano

GIUSEPPE CAPUTO. Un mundo huérfano. Literatura Random House, 2016

Publicado: 2016-11-28

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

“Nos cubre esta noche la luz negra”. Así despega la trama de Un mundo huérfano (Literatura Random House, 2016), la estupenda ópera prima del escritor colombiano Giuseppe Caputo. La luz negra, la oscuridad, la noche. Y en medio de todo, un padre y su hijo.

     La novela de Caputo gira, pues, en torno a la relación de un padre con su hijo. Y no es casual que de todos los personajes sean los únicos sin nombre, precisamente para subrayar la condición que ostentan, de padre e hijo, envueltos en una relación filial colmada de amor. Un amor que busca superar la adversidad. Y un padre y un hijo que, en medio de una crisis económica, no tienen nada. Nada, absolutamente nada, salvo tenerse el uno al otro.

     El narrador es el hijo, quien al mismo tiempo es padre de su padre. En medio de las carencias es quien debe asumir el rol de la madurez y la razón. Su padre, un hombre tan entrañable como ingenuo, busca las maneras más disparatadas para sacar a su hijo de la pobreza. En un momento se le ocurre, por ejemplo, la loca idea de convertir su precaria vivienda en una suerte de museo, de casa parlante. Como todas sus aventuras, ésta también fracasará rotundamente.

     La noche juega un papel importante. Todo transcurre bajo el mando oscuro de noche. Padre e hijo suelen visitar un bar que es atendido por un barman llamado Ramón-Ramona, un personaje importante que los cobijará y en donde intentarán olvidar por momentos la realidad y sus penurias económicas.

     Ahora que menciono a la noche, Caputo plantea varias imágenes contrapuestas. La oscuridad y la luz, por ejemplo. Todo transcurre en la noche para acentuar las diferencias económicas en la ciudad: riqueza de los que tienen luz y pobreza de los que carecen de ella. Pero no es la única dicotomía: vida-muerte, creación-destrucción. El padre pinta, pinta las paredes de su casa para no sentirse tan desamparados, y crea maneras para sobrevivir en medio de la nada. Pero la novela también tiene de destrucción y de muerte.

     En medio del amor –quizás para hacerlo más notorio– se yergue la muerte, cruel y despiadada. Una noche ocurre en el bar una matanza perpetrada contra los homosexuales del lugar. La imagen, de cuerpos mutilados, desgarrados y desperdigados, resulta espeluznante. El hijo homosexual, que por fortuna no se encontraba allí, debe enfrentarse a esa realidad hostil y brutal de la intolerancia más salvaje. Incluso de los policías que están llamados a protegernos a todos por igual. En medio del recojo de cadáveres, en una de las escenas que más me conmocionaron, un policía dice, refiriéndose al hijo: “¿Y cómo es que a este lo dejaron vivo?”(p.102).

     Lo común en una primera novela es encontrar deficiencias propias de la falta de oficio. Un mundo huérfano escapa a esta premisa, pues nos muestra a un autor en pleno dominio de sus recursos expresivos. Destaca –destaco– el trabajo del lenguaje, el tono lírico de la prosa. Un guiño del autor quizás sea los epígrafes con los que abre y cierra la novela: versos de Marosa di Giorgio y Alda Merini. Pero me quedo con la última frase del narrador: “La noche que termina, dorada y triste”.    

datos del autor

Giuseppe Caputo (Barranquilla, 1982). Estudió Escritura creativa en la Universidad de Nueva York y en la Universidad de Iowa, donde además se especializó en estudios queer y de género. Un mundo huérfano es su primera novela.

giuseppe caputo | foto: vanguardia.com


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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