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Rabi do Carmo: Animales literarios

ALONSO RABÍ DO CARMO. Animales literarios -entrevistas- (Estruendomudo, 2016) 227 pp.

Publicado: 2017-03-04

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

Poeta, catedrático, músico, dibujante… Alonso Rabí tiene muchas facetas. La primera que conocí, respeté y aprecié fue la de periodista cultural, a través de sus artículos y, sobre todo, de sus agudas e interesantes entrevistas. En el 2008, Rabí reunió 17 de sus entrevistas a escritores en el libro Animales literarios (Aguilar). Ahora, bajo el sello Estruendomudo, reaparecen sus animales literarios en una reedición ampliada y mejorada. Si bien todas las entrevistas han aparecido en medios –impresos y digitales– y, debo confesar, ya conocía casi todas, el volver a sumergirme en ellas no ha dejado de ser un placer.

     En la nueva edición, aparece un prólogo personal e íntimo de Rabí. Aquí cuenta, por ejemplo, que antes de querer ser poeta, anhelaba ser periodista. Ya desde los siete u ocho años, era un ávido lector de revistas, diarios y suplementos culturales, peruanos o extranjeros. Y en ese testimonio uno no puede sino verse reflejado. Crecí, por mi parte, leyendo El Domincal de El Comercio, Artes y Letras de El Mundo y las secciones culturales de La República y Expreso –cuando éste último pertenecía a Alberto Ulloa y era un diario serio–.

     Alonso Rabí también es un animal literario. Uno lo advierte no sólo por su faceta poética (tres libros) sino también por sus entrevistas. Rabí es un lector diligente, acucioso; por ello las preguntas que lanza a sus entrevistados resultan siempre interesantes, en la medida que le ofrecen, al escritor interrogado, la oportunidad de ahondar en su trabajo creativo –cocina literaria, le llaman algunos– o en temas derivados de sus obras.

     Siempre fui contrario a pensar que un escritor esté obligado a comentar la realidad política y social de su país o del mundo, no sólo en sus obras sino, incluso, en entrevistas. En Animales literarios, los escritores entrevistados lo hacen, sin duda, pero como consecuencia de sus libros. Es decir, Rabí aprovecha algunos temas tratados en las novelas para, a partir de allí, plantear interrogantes respecto al presente político o social. Nunca es forzado. El colombiano Evelio Rosero, por citar un caso, comparte con Rabí –y con nosotros los lectores– reflexiones en torno a la violencia que padece su país, a propósito de su estupenda novela Los ejércitos. O sobre cómo la figura de Simón Bolivar es idealizada tanto por la izquierda como por la derecha, indistintamente. Todo esto a raíz de su desmitificadora novela La carroza de Bolívar.

     El lado humano, personal, íntimo de los autores también es auscultado por Rabí; siempre con respeto; logra de esta manera confesiones que nos conmueven. El gran poeta Chileno Gonzalo Rojas, ante una pregunta de Alonso sobre la reciente muerte de su esposa, le responde que no ha aprendido a sobrellevarla. “La nostalgia me parece venenosa, no es buena, es mala amiga… aunque no soy, como dice Nerval, el viudo inconsolable, de algo puedes estar seguro: no es fácil el relevo. Y cada mujer es la única”, le dice como cierre de la charla.

     En el libro de entrevistas encontramos interesantes reflexiones sobre, por ejemplo, la relación entre el periodismo y la literatura, de los argentinos Leila Guerriero y Tomás Eloy Martínez. O sobre la literatura de mujeres, en el caso de la estupenda narradora argentina Samanta Schweblin: “Hay ámbitos en el que las mujeres seguimos subyugadas, pero creo que en literatura estos últimos años las mujeres tienen un protagonismo innegable, incluso en Latinoamérica. Ahora, lo que toca, lo realmente importante es ocuparse más de la calidad del trabajo que de cuántas sillas ocupamos”. Interesante reflexión que me recuerda algunas quejas sobre la diferencia entre la cantidad de mujeres mencionadas en los recuentos librescos de fin de año (2016), respecto a la de los hombres, realizadas en Lima.

     La presencia de varios escritores colombianos no es gratuita: la razón es el gran nivel de la narrativa cafetera en los últimos años. Así, Animales literarios también sirve de muestrario de lo que se ha venido escribiendo en iberoamérica. Pero es, fundamentalmente, una experiencia literaria complementaria al acto de leer aquellos libros: es adentrarse en los orígenes de la creación, es acercarnos a los autores que nos maravillan con sus obras. Y eso se lo debemos a la pericia y al oficio de Alonso Rabí. El domador de animales literarios.  


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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