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Murakami: La caza del carnero salvaje

RESEÑA | Haruki Murakami. La caza del carnero salvaje (Tusquets, 2016), 380 pp.

Publicado: 2017-03-28

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

Con Murakami parece no haber puntos medios. Se le ama o se le odia. Uno advierte esta extraña condición en las intensas muestras de cariño de sus fans o en las diatribas satíricas de sus detractores. Tengo amigos en ambos bandos. En mi caso, siempre intento no caer en los extremos. Aunque, debo decirlo, estoy más próximo al primer grupo. He disfrutado de varias de sus novelas.

     Acaba de aparecer –o de reaparecer, para ser más precisos– La caza del carnero salvaje, novela reeditada ahora bajo el sello Tusquets. Publicada originalmente en 1982, se trata de la tercera obra publicada por el escritor japonés. Aunque también podríamos decir que es la primera en la que se aprecia mejor sus virtudes narrativas.

     La caza del carnero salvaje nos cuenta la historia de un tipo de treinta años, divorciado, al que una organización de ultraderecha en Japón le obliga a buscar y encontrar, aunque suene extraño, una oveja en particular que aparece en una fotografía publicada en una revista que edita su productora. La fotografía en cuestión muestra un grupo de ovejas, pero resalta en medio de ellas una diferente. La novela, pues, se convierte en una pesquisa, la que realiza su protagonista acompañado de su novia de turno. El protagonista emprende, pues, un viaje físico –hacia Sapporo–, pero es también uno interior.

     Esta novela está emparentada con una posterior: Baila, baila, baila. En ambas los protagonistas viajan a Sapporo y en ambas se alojan en el Hotel Delfín. Pero quizás lo más significativo es que en ambas tiene su aparición el Hombre carnero. Pero más allá de esta relación entre las dos novelas, La caza del carnero salvaje empieza a prefigurar algunas constantes en el universo narrativa de Murakami. La melancolía de sus personajes, la presencia de gatos, las referencias musicales, entre otros.

     El protagonista, como he mencionado, se ha divorciado (ha sido dejado por su esposa) y, a pesar de estar con una joven de atractivas orejas, que se dedica a ser modelo de orejas y dama de compañía (siempre hay personajes bastante peculiares en el universo murakamiano), se encuentra en medio de una deriva existencial, sin un norte fijo. Quizás por eso, emprende el viaje a Sopporo en busca de aquella oveja especial. Recordemos que ha sido obligado por una poderosa organización de ultra derecha que ha conseguido mover los hilos de todo el aparato político en Japón. La particular oveja, según le dicen, tiene suma importancia para la salud del líder de la organización, un hombre mayor que está en coma.

     Otra razón aparente del viaje del protagonista podría ser su deseo de volver a ver a su amigo el Rata. Y es que la amistad es otro tema recurrente en la narrativa de Murakami.

     La aparición del Hombre carnero le da hacia la última parte de la novela esa impronta fantástica que también aparecerá en varias novelas de Murakami. Pero la parte que me ha resultado más interesante es aquella escena en la que al protagonista parece asaltarlo un proceso febril que le hace alucinar: así, la narración concatena una serie de diálogos pequeños con otros personajes de la novela que tienen relación con el protagonista. Es evidente cierto aliento lírico en esta escena.

     La caza del carnero salvaje es una de las más interesantes novelas de Murakami. Y si no la han leído es una buena oportunidad. Luego podrían empalmar con Baila, baila, baila. Lo disfrutarán. Y más si son Murakami lovers.  


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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