no le saca la vuelta a la ley

Thorndike: [Ella]

JENNIFER THORNDIKE. [Ella] (DeBolsillo, 2017; 3era re-edición), 118 pp.

Publicado: 2017-06-22

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

Cuando llegó a mis manos aquel ejemplar de [Ella], su primera novela –publicada en ese momento por Borrador editores–, Jennifer Thorndike no era una desconocida para mí –más allá del apellido del célebre y también discutido periodista con el que trabajé algunos años–. Ya había leído los cuentos de su primer libro Cromosoma Z. Sin embargo, leer su novela me significó, como lo he dicho antes –en su momento, incluso, en mi balance anual del 2012–, una muy grata sorpresa. Uno suele ser algo condescendientes con las primeras novelas o los primeros conjuntos de relatos, buscando algunos aciertos que prefiguren mayores logros futuros. Nada de eso sucedió con [Ella]. Me encontré, por el contrario, con la novela de una autora muy segura de sus recursos narrativos, con una propuesta particular y bastante sólida.

     La novela nos presenta una historia de opresión, de encierro y de anhelo de libertad. Y uno de los méritos de Jennifer es que traslada aquellos sentimientos al lector. Uno comparte con la protagonista de la novela sus miedos, sus culpas, su encierro. La protagonista, quien asume la voz narrativa, es una mujer mayor, sexagenaria, que acaba de perder a su madre (nonagenaria ella). Y contra todo lo que uno podría suponer, no es la tristeza lo que la embarga sino una suerte de alegría liberadora. Todo esto lo sabemos al inicio, en las primeras páginas. Lo que vendrá luego es saber cómo fue la vida de estas dos mujeres.

     Thorndike estructura la novela centrándola en un período de tiempo corto: apenas dos días, aquel en que la protagonista descubre el cuerpo sin vida de su madre y el día posterior que corresponde al entierro. Y en medio de este relato, a través de los recuerdos de la protagonista, nos enteramos del temprano abandono del padre y de la vida de encierro y maltratos que padecieron la protagonista y su hermano gemelo. Y aquí se centra el tema principal de la novela: la relación tormentosa entre la hija y la madre. “He aprendido a valorar los momentos de tranquilidad por muy cortos que sean. Con ella nunca sabía cuándo podría volver a tenerlos”(p.36), dice la hija en una parte de su relato.

     La violencia está presente en la novela. Pero es una violencia contenida, a punto de estallar. Y esta es otra virtud de la narración. Esto ayuda a calibrar la sensación de angustia del relato: cómo puede haber soportado aquello. Y aquí la culpa juega un papel crucial. La hija pese a todo acepta vivir todos esos largos años encerrada junto a su madre, alejada del mundo. Cómo dejarla abandonada, cómo salir bien librada del chantaje de la madre –si me dejas, me mato–.

     El hermano, a pesar de su ausencia –aunque en realidad por eso mismo– es otra pieza importante en la historia. Además de un personaje que en su no presencia, como dije, está muy bien construido y resulta muy interesante. Un descubrimiento suyo que despertará la ira de su madre (no lo menciono para no arruinarles la lectura), de alguna manera le da la justificación para irse de la casa y, finalmente, de la vida de su progenitora y de su hermana (desde las primeras páginas sabemos que no vive con ellas). Mas la culpa, presente en él también, hace que mantenga un vínculo con ellas: el económico.

     Penguin Random House ha tenido la estupenda idea de reeditar la novela bajo un sello importante (y entrañable para quienes somos febriles lectores): DeBolsillo. Y es una gran oportunidad para quienes no la leyeron en su momento (dos ediciones agotadas hablan muy bien de la recepción de los lectores). [Ella] no significó la aparición de una autora prometedora, sino la evidencia de una autora muy interesante. Esa muerte existe, su novela posterior, sólo fue una confirmación de su talento. Talento que deberá refrendar en cada futura entrega.

libros de jennifer thorndike. | foto: cms.


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


Publicado en