Nos volvemos a encontrar. El año pasado, la destacada escritora Carolina Sanín –celebrada también como una columnista de ideas y palabras siempre afiladas– llegó a Lima con la delegación colombiana (país invitado de honor en aquella ocasión) para participar en nuestra FIL. Este año repite el plato. La novedad ahora es la presentación de la edición peruana de su estupendo libro –cuento largo prefiere llamarlo ella– Los niños, gracias a una acertada iniciativa del sello local Estruendomudo. Carolina ha venido para participar en varias jornadas en la FIL Lima 2017 –coincidimos en un conversatorio con las escritoras peruanas Katya Adaui y María José–. Como el año pasado, nuestra charla se llevó a cabo en la terraza del Hotel Los delfines. Y, tal como aquella vez, la charla resultó iluminadora y entrañable.  

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR | Foto: CMS

Los niños cuenta la historia de una mujer y un niño…

–En el libro hay un niño y una mujer que lo encuentra. O más bien él la encuentra a ella. Y entonces intentan vivir juntos y en la novela se explora la relación que hay entre ella y este niño desconocido. Si hay maternidad, amistad o es el cumplimiento de un deber, o si es una relación amorosa. Ese es el argumento de la novela, pero el tema o uno de los temas de la novela es qué es un niño. Por eso se llama Los niños, porque es una novela sobre los niños, sobre qué significa ser niño.

–Es verdad, pero al leerla sentí también que de alguna manera Laura, la mujer, tiene mucho de niña…

–¡Claro! Laura, que es el otro personaje es también un niño, una niña. Entonces se encuentran como esas “niñeces” de ellos dos. Hacen contacto de la niñez.

–Sin embargo, a pesar de ese contacto entre niñeces como dices, percibo que entre los dos una comunicación plena se torna complicada.

–Sí, el libro es también sobre eso, sobre los bordes de las personas. Hasta qué punto existe la posibilidad de una comunicación y hasta qué punto el individuo siempre está aislado. Entonces, estos dos personajes siempre están aislados, cada uno. Y en relación con el otro, hay lazos que se tienden entre ambos pero no hay una apertura que haga visible, significativamente comprensible para el otro. Y en el cuento, porque para mí es más un cuento largo que una novela, se escenifica esa posibilidad. En el cuento no pasa mucho, lo que pasan son actos de comunicación entre ellos, hasta cierto punto exitosos, hasta cierto punto fallidos. Pero es esa sucesión de contactos y separaciones lo que forma el contenido del libro.

–En el libro es interesante la presencia del perro, como un tercer elemento importante…

–Sí, es verdad. Hay dos personas y un perro, es decir, hay tres personajes. Y el perro está allí mostrando el límite del lenguaje entre los otros dos. El perro es como un tercer grado de esa imposibilidad de comunicación. Y en un momento dado el perro puede ser el niño y el niño de hecho puede ser un fantasma desde cierto momento. No sabemos si es un niño, el fantasma de un niño, o son dos niños, o un niño que se desdobla, o si es parte de la imaginación de ella. Y el perro está allí también para recordarnos, para ser del perro una metáfora del niño, también. Un perro también está siempre en nuestra imaginación. Los animales son como seres desconocidos. Cuando hablamos de un animal hablamos del animal que nos imaginamos. Lo mismo pasa cuando hablamos de una persona. No sabemos quién es nadie en sí mismo, si existe el sí mismo de alguien. Pero los animales lo ilustran claramente.

–Ahora que mencionas la segunda parte del libro, cuando nos asaltan las dudas sobre el niño Fidel, retomas este imaginario del niño en las historias clásicas de terror.

–Sí, varias veces se ha hablado de cómo en nuestra tradición de historias de terror podemos poner a un niño. Podemos mencionar las más conocidas: El exorcista, La profecía, Carrie y todas estas películas clásicas del terror que tienen como protagonistas o a un niño o una niña que deja de ser niña (pero este es otro tema: el miedo a la menstruación en Carrie). El niño es protagonista de las películas de terror y nos da terror porque, como decía en la presentación del Libro en la FIL, el niño es lo desconocido y a la vez todos fuimos niños. Y eso es muy inquietante. Nadie recuerda cuál es la experiencia de ser niño, nadie recuerda qué es sentirse en sí mismo cuando se es niño. Y un niño no puede dar cuenta de su propia experiencia, no puede decir qué es ser niño porque se estaría poniendo en lenguaje de adulto, en otro punto de vista. Esa imposibilidad de dar testimonio de esa experiencia me parece fascinante.

–¿Qué significa para ti como autora que Los niños se haya publicado aquí bajo el sello local Estruendomudo?

–Me alegra muchísimo, yo conocí a Estruendomudo hace poco más de un año y sus libros me encantaron, me gustó cómo estaban hechos. Me parecieron libros distintos y nuevos y bellos en su diseño. Pero en primer lugar, su catálogo me impresionó mucho. Me gustó mucho este interés de su editor, Alvaro Lasso. Me emociona que un año después mi novela haya sido publicada por Estruendomudo.

–Además, te da la posibilidad de llegar a más lectores; yo había leído Los niños en la edición de Siruela, porque por suerte pude acceder a ella.

–Desde luego, porque la novela está publicada en Colombia y en España. Y que ahora esté aquí y además publicada en una edición peruana me importa mucho. Me alegra que pueda ser leída por los peruanos.

maría josé caro, carolina sanín, katya adaui y carlos m. sotomayor en la fil lima 2017.

edición peruana de los niños. detrás la edición española y el libro de cuentos  Ponqué.