En la terraza del Hotel Los Delfines –bajo un Sol inusual para una mañana de invierno limeño– me encuentro con el mexicano Guillermo Arriaga (famoso por novelas como Búfalo de la noche o por haber escrito para el cine Amores perros o Babel). El ha llegado para participar en la Feria Internacional del Libro (FIL Lima) y presentar su nueva libro El salvaje (Alfaguara, 2017), una novela sobre la violencia y la venganza. He leído algunas de sus novelas y visto las películas que ha escrito, pero es la primera vez que hablo con él. Su aspecto puede ser intimidante y dar la sensación de ser una persona huraña. Esa idea se diluye rápidamente. Arriaga me pide, en el diálogo previo a la entrevista, mientras nos saludamos y me cuenta que es su primera vez en Lima, que por favor lo tuteé. Y así se inicia la charla. 

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR | Foto: CMS

–Una constante en tu narrativa es la violencia. ¿De dónde viene esto: de tu biografía o es la vida misma que resulta siempre cargada de violencia?

–No creo que la vida sea necesariamente violenta. Cuando John Faulkner, el hermano de William Faulkner, escribió una autobiografía, decía: no entiendo a mi hermano William que cuenta esas cosas tan terribles que pasaban en el pueblo, si nos llevábamos tan bien todos. Sí, ahí de vez en cuando linchaban un negro, pero no era para tanto. Entonces dices: cómo es la perspectiva de dos hermanos. Si tú hablas con mis hermanos del mismo barrio en el que crecí te van a decir: esto era la cosa más divertida y agradable del mundo. Entonces, creo que uno no elige los temas, no hay tanto control de lo que uno escribe en términos de tema. Hay control en cuanto al lenguaje. Por eso Sábato dice: uno no elige las obsesiones, las obsesiones lo eligen a uno.

–El protagonista de El salvaje se encuentra en un contexto de violencia. Asesinan a su hermano. ¿Puede decirse que se trata de una novela sobre la venganza, sobre hasta qué punto la venganza es factible ante la ausencia de justicia?

–Creo que la novela sí es una reflexión sobre la venganza, pero no sólo la dicotomía justicia-venganza, sino qué otras alternativas hay más allá de la justicia y la venganza. Y si realmente voy a estar el resto de mi vida prisionero de mi deseo de venganza. Creo que esto es lo peor que le puede suceder a alguien. Te carcome ese deseo de venganza.

–Una curiosidad. ¿Tienes un mapa previo antes de empezar a escribir o lo vas armando en plena marcha?

–Nunca escribo con mapa previo. Es más, pocas veces sé de qué trata la novela. Voy escribiendo sobre la marcha. No voy con ningún mapa previo. Básicamente es un proceso de intuición. Decía Javier Marías que hay escritores con mapas, hay escritores con brújula. Yo, sin brújulas ni mapas.

–Esto te traerá sorpresas…

–Muchas. Escribo como si fuera un lector, que voy descubriendo cosas. Entonces se me torna muy entretenido para mí.

–No te gusta el termino “guionista”, ¿por qué?

–Porque es una palabra muy peyorativa, es quien hace una guía. Entonces, a un escritor de teatro no le dices que está haciendo una guía, está haciendo una obra. Por qué al escritor de teatro se le dice que hace una obra y al escritor de cine, que hace una guía. ¿El teatro no es también una guía, entonces? Por eso me molesta la palabra porque me parece muy peyorativa.

–Cuando eras chico, ¿qué aparece primero la literatura o el cine?

–Creo que la literatura, los libros. El cine siempre me atrajo también. Los dos me atrajeron. Podría decir que son dos amores simultáneos, pero primero vino el amor al libro, a la palabra escrita.

–Cuando aparece el germen de una historia, ¿cómo determinas si la escribes para el cine o será finalmente una novela?

–Yo creo que tiene que ver con el punto de vista narrativo. La literatura aún cuando está narrada en tercera persona es una primera persona escondida. “Y Juan pensó”, ya es una primera persona. En el cine a pesar de que intente ser una primera persona con una voz fuera de cuadro, siempre es una tercera persona. Entonces, creo que la elección de la persona narrativa es la que determina si va a ser para cine o para una novela.

arriaga en lima, en la terraza del hotel los delfines. | foto: cms.