dialoga en Lima y en Loreto

foto: internet.

Fin de fiesta: la mejor FIL en años

(OPINIÓN)

Publicado: 2017-08-08

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

Además de llevarme por primera vez a una librería, cuando era niño, mi padre instauró en mí el hábito de visitar las ferias de libros. La primera que recuerdo, en un rápido ejercicio de memoria, es la Feria Ricardo Palma siendo apenas un escolar. Luego vendría la FIL (Feria Internacional del Libro), a la que no he dejado de ir desde su aparición en la otrora Feria del Hogar, que se ubicaba en la Av. La Marina.

Recuerdo con especial afecto, la de 1998. Todavía era un estudiante universitario pero ya me ganaba algunos soles escribiendo artículos para un diario. Esa fue la primera feria en la que pude solventar, ya por mi parte, mis lecturas. Y recuerdo esa feria, además, porque conocí a un joven Alberto Fuguet e hice por primera y única vez una cola para obtener una firma del ya entrañable Alfredo Bryce Echenique.

Han pasado varios años desde entonces, la FIL ha migrado a otros espacios: la esplanada del Jockey Plaza, el vértice del Museo de la Nación y, finalmente, el parque de Los Próceres, en Jesús María.

La más reciente edición de la FIL, que culminó el domingo pasado, debe ser la mejor en muchos años -por no decir que tranquilamente podría ser la mejor de todas las ediciones-. Y el mérito de debe a la actual directiva presidida por Germán Coronado, la dirección cultural de Jade García y, cómo no, el apunte administrativo de Liliana Minaya. Los números no mienten: 547 mil visitantes -a pesar de las quejas por el valor de la entrada- y ventas que superan los 17 millones de soles.

El primer gran acierto, quitarle el sesgo farandulero que otras administraciones le impregnaron a la feria. Basta recordar el año en el que un escritor amateur fue la atracción principal por el solo hecho de haber sido pareja sentimental de Jaime Bayly. La feria volvió a tener ese carácter literario que nunca debe perder. Y en ese sentido, esta edición trajo el mejor cartel de invitados internacionales. En cantidad y calidad. Para empezar, el gran Richard Ford. Luego sumamos a Leonardo Padura, Margo Glantz, Ray Loriga, Jorge Edwards, Mario Bellatin, Juan Villoro, Alvaro Bisama, Carolina Sanín, y la lista puede seguir.

A esto se suma una también acertada medida -mérito también de las editoriales, las grandes y las pequeñas-, la de esperar a la época de la feria para lanzar sus novedades, lo que le da un mayor atractivo a la FIL y ayuda a que el programa de actividades pueda ser más atractivo. Como sin duda lo ha sido. Perdí la cuenta de todas las mesas a las que asistí como interesado espectador. Pero puedo mencionar la del policial con Padura, Taibo II y Ampuero, moderada por Gustavo Rodríguez; la de los nuevos Bogotá 39: María José Caro, Juan Manual Robles, Daniel Ferreira, moderada por Iván Thays, sólo por citar un par.

Se presentaron muchos libros, como he mencionado, de estupendos autores peruanos, como el de Renato Cisneros, Diego Trelles Paz, Alonso Cueto, Katya Adaui, entre otros. Los homenajes fueron importantes. El principal al poeta Arturo Corcuera. Y creo que a diferencia del año pasado, no hubo tantos homenajes, lo que le da mayor relevancia -y concitan mayor atención del público- a los que se otorgan.

Una feria exitosa, sin lugar a dudas. Es mezquino no reconocerlo. Pero, claro, nada es perfecto y siempre se pueden mejorar cosas. La principal, y creo que ya es clamor unánime, es que urge un espacio más grande y mejor dispuesto para una feria de la envergadura de la FIL (habría que tender lazos con otros gremios para exigir al Estado invertir en un recinto ferial que sirva para distintas actividades como Mixtura, por ejemplo).

Ha sido 17 días de feria, días intensos que he disfrutado desde varios frentes. Como panelista algunas veces, como periodista literario entrevistando a los escritores invitados (entrevistas que pueden leer en Letra Capital) y, principalmente, como ávido lector que asiste entusiasmado a todas las ferias y que en esta última ha quedado más que satisfecho. La vara ha quedado alta para los organizadores. El próximo año será España el país invitado de honor -y ya uno piensa en Javier Marías, Enrique Vila-Matas-. La noche del domingo, una vez que concluyó la feria, Germán Coronado, con una sonrisa de satisfacción por lo logrado pero pasando rápidamente la página, dijo que desde el día lunes ya había que pensar en la siguiente feria. Y tiene razón. La cuenta regresiva para la FIL Lima 2018 ha empezado.


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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