Considerada la poeta peruana viva más importante, Carmen Ollé ha trazado, además, una larga e importante trayectoria de narradora, con libros estupendos como ¿Por qué hacen tanto ruido?, Las dos caras del deseo, Retrato de mujer sin familia ante una copa o Halcones en el parque, solo para nombrar algunos. Días atrás, en el marco de la Feria Internacional del Libro, presentó Halo de la Luna (Peisa, 2017), una novela breve, una nouvelle, de atmosfera onírica y simbólica. Inmejorable pretexto para reunirnos en un café en Barranco e iniciar una charla que siempre resulta entrañable. 

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR | Foto: CMS

–¿Cómo se origina Halo de la Luna? Cuentas que no sabes si fue por una película o algo que leíste, pero tenías la imagen vívida…

–Sí, la imagen vívida. Debe haber sido en una película japonesa. No sé, pero la imagen sí: la chica esperando algo. Pero no sé si lo que esperaba era lo que yo creo, porque ha sido hace tanto tiempo. Puedo haberlo imaginado o puede haber sido realidad, no lo sé. Pero fui indagando, preguntando y nada.

–¿Y en qué momento decides utilizar esa imagen para construir la novela?

–Cuando Germán (Coronado), de Peisa, me propuso escribir una novela, yo había estado escribiendo relatos de terror del siglo XIX que me impresionaron por la técnica y por su ambiente fantasmagórico. Y le dije que sí. Y ese es el esquema que me vino a la mente y empecé a hilar una serie de acciones. Yo quería hacer un relato breve, también, como los que había leído.

–El relato tiene justamente una atmósfera, como dices, fantasmagórica.

–Sí, pero está relacionado con lo que había escrito, las tres piezas de teatro No. Sólo que esta vez no quise hacerla en forma de teatro, sino en forma narrativa, que creo es más asequible para los lectores, que no están acostumbrados a leer teatro.

–Es verdad, tienen una atmósfera similar al teatro No japonés.

–Sí, tienen la misma atmósfera, la misma dinámica, sólo que hay un narrador muy puntual.

–Otro aspecto que me ha gustado es el de los personajes, oníricos y simbólicos, desde Caronte hasta la joven muchacha…

–Claro, muy sutilmente se muestra como un personaje medio vampírico, ¿no?, de otras épocas, pero que no es malo, es noble con la muchacha. Medio vampírico, pero que también aparece en forma de sierpe. Pero tan sutilmente descrita la imagen para que no sea forzada la cosa fantástica.

–Los parques suelen aparecer en tus narraciones, pienso en Halcones en el parque y en Monólogos de Lima. Y en Halo de Luna también aparece…

–Sí, aunque en este caso es un parque que es en realidad un bosque, casi una selva. Y es solitario.

–¿Cómo aparecieron los personajes?

–A partir del aya, que es la que va buscando los candidatos, los demás personajes fueron apareciendo después, el profesor, la mujer del abrigo verde, o la otra que tiene un perro. Son personajes que en algún momento he visto, en los parques, también, en la vida cotidiana. El aya sí es inventada, pero también se inspira en muchas mujeres que he visto, mujeres solitarias que nunca han tenido una relación amorosa.

–Justamente ese es uno de los temas de la novela, la frustración, en la joven muchacha, en el hijo de la mujer del abrigo verde…

–Sí, eso lo dijo muy inteligentemente Yolanda Westphalen y Christian Reynoso el día de la presentación. No me había dado cuenta, pero está la búsqueda del placer erótico y, sin embargo, la novela es sobre el no placer. Porque nadie obtiene placer allí. Bueno, Favio es un violador. Pero los demás no, incluso Caronte. Todos buscan el placer de alguna forma, pero no lo encuentran.

–Mencionaste que trabajaste la novela con un mapa previo…

–Sí, con una sinopsis, que es la que entrego en mis talleres, que antes no la usaba y que ahora me sirve, y mucho. Es una sinopsis que propone Lovecraft, aunque no lo he leído a él, pero su sinopsis argumental es excelente. Son diez pasos: el primero consiste en hacer un borrador en forma cronológica, el segundo es elegir desde qué punto vas a empezar, el tercero es escribir como loco, y el cuarto es pulir. Y así va hasta la publicación. Y sirve porque evita que te pierdas. Pero también hay personas que me han estado orientando, porque he estado enviando avances a mi hermana Rebeca, que es una buena lectora, y a Christian Reynoso, que es el editor de Peisa. Ellos dos han sido mis lectores guías, porque eso sirve mucho.

–Finalmente, tengo entendido que estás preparando un libro de poesía.

–Bueno, está medio preparado: está a la mitad. Me gustaría escribir nuevos poemas para ese libro. No dejarlo solamente como una recopilación de poemas antiguos. Los he clasificado por distintas etapas. Pero vamos a ver si me viene la inspiración para escribir poesía después de tanto tiempo.

carmen ollé en barranco. | foto: cms.