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Enriquez: Los peligros de fumar en la cama

RESEÑA | Mariana Enriquez. Los peligros de fumar en la cama (Anagrama, 2018) 200 pp.

Publicado: 2019-02-07

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

Tras un rápido ejercicio de memoria, recuerdo haber leído a la argentina Mariana Enriquez por primera vez en el 2006, gracias a la edición peruana –vía Estruendomudo– de la antología de nuevas narradoras argentinas, Una terraza propia, preparada por la también escritora argentina Florencia Abbate. El relato, tan fascinante como perturbador, era “Ni cumpleaños ni bautismos”. Allí se relataba la historia de una pareja de amigos, la narradora y Nico, centrándose en el servicio de filmaciones de eventos poco convencionales ofrecido por este último. El clímax llega cuando lo solicitan para registrar en video la supuesta posesión demoniaca de una jovencita.

Ese relato, “Ni cumpleaños ni bautismos”, aparecería luego en su libro de cuentos Los peligros de fumar en la cama, publicado en Buenos Aires en el 2009. Libro que recién pude leer cuando Santuario editorial lanzó su edición peruana en el 2015. Algunos años después, vuelvo a releerlo al ser reeditado por la editorial española Anagrama –luego del éxito y la gran acogida de la crítica de Las cosas que perdimos en el fuego (Anagrama, 2016)–.

Los peligros de fumar en la cama (Anagrama, 2018) es un libro que reúne doce relatos de estupenda factura. Enriquez, como se sabe, cultiva el género del terror en su cuentística. A veces más cercano de los tópicos tradicionales del género y otras, más alejados. En ambos casos, siempre con la impronta personal que nos hace cercanos a los hechos narrados.

De esta manera, en el libro encontramos relatos en donde el terror se manifiesta a partir de lo externo. Es decir, por ejemplo, de fantasmas o espíritus como en el primero y el último de los cuentos del libro. “El desentierro de la Angelita” gira en torno a fantasma de la hermana de la abuela de la narradora, muerta cuando era muy niña. O “Cuando hablábamos con los muertos”, sobre unas amigas jovencitas que se reúnen para jugar la Ouija y hablar con los muertos. El relato cobra un sentido político cuando empiezan a querer comunicarse con familiares desaparecidos durante la dictadura. Tanto el sentido político como la presencia de un grupo de jovencitas como protagonistas es algo que se volverá recurrente en la narrativa de Enríquez. La importancia y fuerte presencia de espacios específicos como en el cuento “Rambla triste”, también.

Por otro lado, el terror también surge de los mismos personajes. El ser humano como vehículo de la monstruosidad. La decadencia de un barrio entero, salvo una familia, a causa de una especie de maleficio o maldición que cae en todos sus habitantes y que los llevaría al extremo insospechado del canibalismo: en el cuento “El carrito”. O el grado de indiferencia y de odio que se puede generar en un grupo de jovencitas, ante la envidia que les inspira una de sus amigas, unos años mayor, independiente, con un trabajo, más recorrido vital y, sobre todo, con el amor correspondido de Diego, el tipo por el que se mueren todas. Me refiero al relato “La virgen de la tosquera”.

En “El aljibe” la maldad viene de la propia familia de la protagonista, una muchacha que es de alguna manera sacrificada para evadir una antigua maldición que los envolvía a todos menos a ella. Terrorífico, sin duda.

Si no han leído aún este libro, Los peligros de fumar en la cama, se los recomiendo plenamente. No por nada Mariana Enriquez es, sin dudas, una de las escritoras latinoamericanas actuales más interesantes y con una fuerza expresiva apabullante.  


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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