¡No hay planeta B!

Adaui: Nunca sabré lo que entiendo

RESEÑA | Katya Adaui. Nunca sabré lo que entiendo (Planeta, 2018), 124 pp.

Publicado: 2019-02-10

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

Katya Adaui es una escritora estupenda. Tanto críticos como lectores y escritores han sido pródigos en elogios al referirse a su producción narrativa. No soy la excepción, claro. Leí con atención los relatos de Un accidente llamado familia, su libro debut del 2007. Sin embargo, fue con el siguiente libro de cuentos Algo se nos ha escapado (Borrador editores, 2011) que advertí dos cosas: por un lado, la autora tenía una voz propia, una manera singular, única de trazar sus historias. Y, por el otro, al menos como lector había sentido una conexión con esa manera de narrar y con lo narrado, con los temas que parecían ser recurrentes a la autora: la familia, la relación con los padres y hermanos.

Años después vino Aquí hay icebergs (LRH, 2017), conjunto de cuentos cuyo logro estético, siempre dentro de su línea rupturista –y quizás en su expresión más radical–, resultó inobjetable. Muchos lo consideramos como el mejor o uno de los mejores libros de cuentos publicados ese 2017 en nuestro país.

Tres años antes de Aquí hay icebergs, Adaui publicó la novela Nunca sabré lo que entiendo (Planeta, 2014) que acaba de ser reeditada por el Grupo Planeta con otro diseño de portada. Una de las líneas argumentales de la novela tiene que ver con la protagonista que acaba de abandonar a su marido, entre otras cosas, o principalmente, por no haber podido tener un hijo. “Nuestra imposibilidad de dar vida nos mató como pareja; éramos, somos, cadáveres humillados”, dice la narradora.

Y la novela se empieza a tejer de esa manera, sin ninguna estructura o nudo convencional, a través del viaje en tren de la mujer que escapa y que busca no se sabe qué. Aunque en realidad sí, sabemos que en ese viaje intentará entender su vida. ¿Toda su vida? ¿O sólo este último tramo, relacionado con su relación con Tomás? Y aquí aparece la otra línea argumental: repasar toda su vida, en especial la relación con su madre –uno de los temas recurrentes en la narrativa de Adaui–. Una relación tirante, amor-odio, entre ellas. Una madre castrante, por momentos cruel, por momentos desconcertante. Hay muchas escenas que me conmocionaron, pero una de ellas es cuando la madre induce, casi obliga, a la protagonista, aún una niña, a echarse la culpa por haber generado un incendio que casi acaba en tragedia.

Otro dato importante. La mujer escribe, es una cronista que se gana la vida escribiendo. Y la escritura tiene un papel clave en ella –“Anotar, documentar. Es lo que sé hacer”, dice–. La escritura/ficción como un intento de explicarse. O un intento para decir algo que en la realidad no se podría. La narradora inventa una conversación con un extraño (ficcionaliza) para poder expresar, quizás, lo que siente por su madre. La escritura y la ficción para intentar entender, aunque no lo sepamos nunca.

Finalmente, la novela tiene la inconfundible huella de Adaui: la fragmentación (retar el lenguaje). Y en esta nueva edición, en la que se separan visualmente los capítulos digamos, la idea de fragmentación resulta más evidente. Nunca sabré lo que entiendo es una novela que no pueden dejar de leer.

la reedición y la primera edición de la estupenda novela de adaui. | foto: cms.


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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