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Riesco: Ximena de dos caminos

RESEÑA | Laura Riesco. Ximena de dos caminos (Lumen, 2020), 284.

Publicado: 2020-09-25

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR 

Nunca un adjetivo le ha calzado tan bien, según mi parecer, a un trabajo novelístico. Ximena de dos caminos es una hermosa novela. No cabe dudas. La poderosa fuerza expresiva y la destreza estilística que exhibe su autora, Laura Riesco, demuestran que el calificativo no resulta excesivo. Para nada. Publicada en 1994, por la editorial Peisa, me parece raro, o curioso, al menos, que no haya tenido el reconocimiento masivo que merece. Tampoco pasó desapercibida, por su puesto. Quizás el rótulo de novela de culto haya sido el más cercano a la verdad. Recuerdo que amigos mayores o profesores solían mencionarla, pero no era fácil encontrarla en librerías. Al menos es lo que recuerdo cuando empecé a saber de ella, a inicios del 2000.

Penguin Random House ha tenido el gran acierto de reeditarla. Y lo ha hecho de manera significativa, bajo el sello Lumen y dentro de la serie conmemorativa por sus 60 años (Lumen60). Serie que ha reeditado clásicos de la literatura universal como Virginia Woolf, Juan Marsé, solo por citar un par. Una reedición que posibilitará que la novela de Riesco llegue a más lectores, incluso de las nuevas generaciones. La vigencia temática es contundente. Ojalá que se animen a reeditar su primera novela o, incluso, aquella que lamentablemente dejó inconclusa pero que dicen, quienes la conocieron, que era el proyecto más ambicioso de la autora.

Leerla ha sido, para mí, un gran descubrimiento, debo confesar. Y un enamoramiento, debo añadir, eludiendo todo rubor. Ximena de dos caminos nos presenta a una niña (deducimos que tendría unos 5 o 6 años, a lo mucho), que vive en La Oroya con sus padres: un funcionario de una empresa minera y una ama de casa. Una familia muy acomodada, con servidumbre y una gran casa. Riesco utiliza un narrador en tercera persona, pero focalizado en la pequeña. De esta manera, lo que se cuenta, lo que sucede en la historia (o las historias) las veremos a través de la mirada de la niña. Apenas mediada por la voz narrativa. El efecto es poderoso al descubrir, al lado de Ximena, ese mundo escindido que se le presenta. Las brechas sociales, por un lado, entre los que poco o nada tienen y los que lo tienen en demasía como ella. Lo andino y lo occidental (que por momentos me hicieron recordar a País de Jauja de Rivera Martínez). La niñez y la adultez. La inocencia y el descubrimiento de la sexualidad.

Ximena es una niña de una mirada acuciosa, reflexiva y sensible. Entre las muchas escenas en donde se percibe aquello, puedo mencionar aquella en la que, al ver la pobreza de unos niños en el mercado, decide dejarles sus enormes peluches que había recibido de regalo no hacía mucho. Es así que la novela plantea de manera sutil y al mismo tiempo de manera intensa las enormes diferencias sociales. Por otro lado, también está presente, de la misma manera, el tema de género: las diferencias entre los hombres y las mujeres. Sin ningún ánimo spoiler, la escena de dominación del primo que obliga a mostrarse desnudas a su hermana y su prima Ximena marca un derrotero en ese sentido.

La estructura es otro elemento singular. La novela está compuesta por siete capítulos titulados que bien podrían leerse también como relatos o cuentos independientes. Aquí hay un dato revelador. Laura Riesco habría tenido la idea, según dicen, de escribir una serie de relatos y que su amigo Edgardo Rivera Martínez le sugirió que la concibiera como una novela. Dante Trujillo, director de Buensalvaje, ha mencionado un intercambio epistolar entre ambos autores. ¿Se imaginan la publicación en un libro de aquella correspondencia en la que compartan sus opiniones literarias? Sería una joya, me aventuro.

Ximena de dos caminos (Lumen, 2020) es una novela notable, protagonizada por una niña juega a crear mundos narrativos particulares, una escritora en ciernes a pesar de que aún no sabe leer (pero está muy vinculada a los libros a través de sus imágenes que le sirven de punto de partida). Aquí tiene un papel crucial el personaje de su nana Ama Grande. No quiero spoilear pero en el último capítulo hay, también, un juego narrativo muy interesante. Y en toda la novela, la presencia de lo lúdico y lo onírico, además de cierta impronta poética, nos torna placentera la travesía, nos sumerge en la cadencia de la narración. Esta hermosa reedición es, finalmente, una estupenda oportunidad para releerla o para descubrirla. Una oportunidad para no dejar pasar.


Escrito por

Carlos M. Sotomayor

Escritor y periodista. Ha escrito en diarios y revistas como Expreso, Correo, Dedo medio, Buen salvaje. Enseña en ISIL.


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