may 16 2012

Nueva revista Campo Letrado

Este viernes 18 de mayo, se presentará el primer número de la revista Campo Letrado. La cita es a las 7:00 pm, en la Casa Museo José Carlos Mariátegui (Jirón Washington 1946, Lima). Los comentarios estarán a cargo de sus tres directores: Antonio Moretti, Miguel Ruiz Effio y Juan Carlos Bondy.

Según la información que me ha llegado: “La edición rinde homenaje al artista plástico Carlos Runcie Tanaka a través de un repaso de su vida y obra, y contiene artículos de Gustavo Faverón (“El apocalipsis de Johnny Carter”), Percy Encinas (“Razones para celebrar el teatro peruano”), Luis Hernán Castañeda (“Historia y polémica en Las tres mitades de Ino Moxo“), Solange Rodríguez Pappe (“En busca de la gran editorial de Guayaquil”), Augusto Effio (“De profesión, concursante”), Pedro Peña (“Escribir”), Antonio Moretti (“Los discos que perdí”), así como un cómic de Andrezzinho y un cuento inédito del narrador Augusto Higa (“Okinawa existe”)”.


may 15 2012

Francesa Sophie Canal presenta libro

La escritora francesa Sophie Canal –quien radica en nuestro país desde 1998 y que, además, es co-fundadora del sello Matalamanga– presenta, el jueves 17 de mayo, el libro Geometría del deseo, publicado por Borrador editores. La cita es a las 7:30 p.m., en la galería Dédalo (Paseo Sáenz Peña 295, Barranco). Los comentarios estarán a cargo de los escritores Andrea Cabel y Czar Gutiérrez.


may 14 2012

Siu Kam Wen presenta nueva novela El verano largo

El escritor Siu Kam Wen, autor de libros imprescindibles como El tramo final, presenta este jueves 17 de mayo su más reciente novela. Se trata de El verano largo, publicada por la editorial Casatomada. La cita es en el ICPNA (Av. Angamos Oeste 160, Miraflores), a las 7:00 p.m. Los comentarios estarán a cargo de los escritores Oswaldo Reynoso y Juan Manuel Chávez.


may 5 2012

Entrevista a Victor Ruiz Velazco

Poeta y editor peruano Víctor Ruiz. (Foto: cortesía del autor).

Víctor Ruíz Velazco –poeta y editor– acaba de anunciar que la editorial Lustra, que él mismo dirige desde hace varios años con plausible ahínco, inaugurará la nueva serie Río Babel con la publicación de Elegías de Duino de Rainer Maria Rilke (traducción de Renato Sandoval Bacigalupo), Lustra de Ezra Pound (traducción de Ricardo Silva Santisteban), Poesía escogida de Robert Browning (traducción y selección de Augusto Roa Vial), La Tierra Baldía de T. S. Eliot (traducción de Roque Puel de Cristo), El Yelmo Verde y otros poemas de W. B. Yeats (traducción y selección de Roque Puel de Cristo), Anabasis de Saint John Perse y Trilce de César Vallejo.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Cómo surge este proyecto?

Esto era algo que estuve cocinando desde hace algunos años. Digamos que he sido paciente para esperar la llegada del 2012, pues, tenía ya trabajados varios de estos títulos, y estuve esperando este año para celebrar el noventa aniversario del famoso anus mirabilis de 1922. La serie Río Babel intenta rendir justo homenaje a obras fundamentales para el desarrollo de determinada tradición poética que definitivamente está ligada a la poesía moderna, a la poesía como la conocemos actualmente. Cabe destacar que una empresa de este tipo es muy difícil de llevar a cabo no solo en cuanto al tema de edición, sino de financiación y afortunadamente la Asociación Cultural Antares se animó a participar como coeditores bajo el sello de su biblioteca en Huacachina.

¿Cómo fue la elección de los primeros títulos?

Bueno, el anus mirabilis está planteado por obras como El Ulises de Joyce, La Tierra Baldía de TS Eliot, Elegías de Duino de Rainer Maria Rilke y claro, para el mundo hispánico, la aparición de Trilce de nuestro poeta universal César Vallejo. Así que desde un comienzo mi afán estaba dirigido a publicar esos libros en primera instancia. Después pensé en terminar de configurar el contexto, en este caso parte del contexto literario, que si no produce, por lo menos dialoga, y no poco, con estos libros, sobre todo con los de Rilke y Eliot. Ahí entró a tallar el tema del rescate como con el caso de Robert Browning, por ejemplo, un autor fundamental en la poesía inglesa y en el desarrollo de autores (aunque ellos lo negaron o aceptaron a  regañadientes) como el mismo Eliot. ¿Cómo podría explicarse Cuatro cuartetos de Eliot sin Browning?, por ejemplo. Y bueno, ya que estamos en esas, ¿cómo explicar La Tierra Baldía sin Pound? En fin, ese fue el criterio esencial; es decir, ir estableciendo un circuito poético. El viaje hacia la modernidad.

¿Cómo trabajaste el tema de las traducciones?

He tenido la suerte de conseguir traducciones estupendas como las de Ricardo Silva Santisteban, Renato Sandoval, Armando Roa Vial, Roque Puel de Cristo, entre otros. Especialistas no solo en las respectivas lenguas de las cuales traducen sino de los autores en cuestión. Eso me parece fundamental y una promesa de que el trabajo entregado, ya a nivel editorial, es óptimo.

Entre los títulos que se anuncian está Lustra de Ezra Pound, libro que da nombre justamente a la editorial.

 Sí, para mí es un sueño poder publicar Lustra y poemas de Lustra de Ezra Pound en la traducción de Ricardo Silva Santistevan que es la primera versión en la que leo a Pound. Así que definitivamente mi memoria afectiva valora esa sobre otras traducciones porque es a través de esta que conozco a Pound e ingreso en su mundo, en su primer mundo, por lo menos.

¿Qué títulos vendrán luego? ¿Barajas algunas opciones?

En cuanto a qué títulos se vienen, para el próximo año estamos preparando la publicación de poemas de Georg Trakl, increíble y poco difundido poeta austriaco que es traducido por el gran poeta mexicano Marco Antonio Campos y de Constantino Cavafis, solo para nombrarte un par. Pero tres poetas del mismo nivel acompañarán las publicaciones de Río Babel para 2013. 


may 1 2012

Entrevista a Renato Cisneros

Escritor peruano Renato Cisneros. (Foto:CMS).

El poeta y narrador Renato Cisneros ha publicado un nuevo libro. Se trata de Raro (Alfaguara, 2012), una novela con la que culmina un ciclo narrativo que tuvo a la internet como laboratorio creativo. Las cómodas instalaciones del San Antonio de Miraflores fueron el escenario de una grata charla sobre esta nueva aventura literaria.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

Este libro se origina, al igual que tus dos libros anteriores, en internet…

Con este libro estoy cerrando algo que podría denominar como una trilogía involuntaria, porque con los dos libros anteriores, Busco novia y Nunca confíes en mí, el proceso fue bien parecido: escribirlas para internet y luego publicarlas como libro. Pero la diferencia con Raro es que, para empezar, este libro es un esfuerzo de ficción. Todo lo que he escrito antes ha tenido como punto de partida la anécdota personal o una historia que siendo cierta se iba condimentando de ficción para ser más literaria. Con Raro es todo lo contrario, es un universo imaginario. A los personajes no les podría atribuir una relación con alguien real. Y aunque la biografía siempre se esté metiendo es sobre todo un trabajo de ficción.

¿Cómo surge la historia de Raro?

Un día con Alfonso conversábamos y nos planteábamos la idea de hacer otra cosa juntos. Y yo tenía ganas de escribir sobre un personaje que estuviera en crisis, que tratara de resolverla, pero el hecho de querer resolverla no significara absolutamente nada. Porque siempre se tiende a creer que por esforzarte en determinadas cosas, las vas a conseguir. A mí me gustaba tener una mirada más escéptica, y pensar que a veces aunque uno se esfuerce en salir del atolladero, eso no garantiza nada. Quería a un pata de 25 años, envuelto en una serie de crisis sentimentales, vocacionales, familiares. Y lo escribí por capítulos, los colgaba en mi web y Alfonso dibujaba.  

¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Tenías la estructura definida antes de escribirla o fue formándose durante el proceso?

Tenía el argumento. Sabía más o menos cuales eran los cinco eventos importantes que quería que le ocurriesen al personaje. Y lo que se fue resolviendo en el momento fueron escenas o diálogos que sirven para complementar esas grandes escenas. Pero tenía el esqueleto dibujado en la cabeza. Lo que no sabía era cómo algunos personajes iban a ir evolucionando. Pero sí había mucho más estructura al momento de sentarme a escribir que incertidumbre.

Otro personaje clave en la novela es Sebastián, un tipo que aparentemente la tiene toda clara; pero en realidad no es así…

Es un sujeto que parece tener dominio de su escena, que tiene una mirada cínica de las cosas y que parece no tener fisuras. Y sin embargo en un momento de la novela se descascara y muestra su lado más patético. El tipo en realidad se reinventa un poco para no parecer lo que en realidad es: un perdedor, un director mediocre que sublima sus propias limitaciones a través de esta amistad con Raro. Y empujarlo a escribir es una manera, también, de corregir el talento que él no tiene para ser consecuente. Hace películas, pero no tiene un sello de autor. Pero a Raro le funciona él, porque cree en él. Y creo que en un momento de tu vida alguien crea en ti más que tú mismo, porque eso te llena de una fe y una energía que son vitales para aquello que vas a hacer. Y más si vas a hacer un trabajo creativo.

Este personaje te sirve como contrapunto para el protagonista, Raro…

Yo creo que allí hay como un juego de espejos. Parecen distintos, pero son muy parecidos. Igual que el personaje. Se llama Raro, pero no es que sea un freak y no le pasan cosas raras en realidad. Pero siente que no encaja, siente que no encuentra su lugar en el mundo. Siente que la carrera de derecho no es lo suyo, siente que en la casa de sus padres es un foráneo y siente que su novia lo ha tratado mal y él no se lo merecía.

Situaciones que no son para nada raras; al contrario, son bastante comunes…

Claro, y eso le pasa a todo el mundo. La particularidad es que esas crisis coinciden, son simultáneas, y gatillan en él esta necesidad de hacer algo al respecto. Me da un poco de risa cuando la gente leía el título: muchos pensaban que era raro a la manera de un desclasado, un marginal, un freak, emo, envuelto en drogas. Y otros pensaban que era raro por la rareza con la que uno a veces se refiere a lo gay. Pero su rareza no está hecha de extravagancia. La idea de la novela es que el lector sepa advertir en sí mismo cuáles son esos momentos en que se siente fuera de foco.

¿Y la poesía?

Uno puede decir: me voy a embarcar en este proyecto narrativo, tengo esta historia, quiero dedicarle este tiempo, y puedes esmerarte en adquirir los recursos, las técnicas, los referentes para construir algo sólido, y finalmente hay una decisión de hacerlo. Con la poesía siento que no es tan fácil decir cuándo vas a escribir poesía. Depende más de ella que de ti. Y tiene que haber una serie de condiciones muy particulares para que uno esté en ánimo y con la actitud poética. Y yo siento que en este momento estamos distanciados la poesía y yo.


abr 28 2012

Ian McEwan: Solar (Anagrama)

La novela Solar se encuentra en Lima gracias al Grupo Océano.

IAN McEWAN. Solar (Anagrama, 2011)

Escribe CARLOS M. SOTOMAYOR

IAN McEWAN ES UN AUTOR IMPORTANTE. Eso lo tenía claro desde hace mucho (leí elogiosos comentarios de su novela Sábado, por ejemplo; además, claro, de la película Expiación, basada en su libro homónimo, que disfruté en su momento). Sin embargo, recién lo leí cuando publicó Chesil beach (debido a una entusiasta recomendación de mi amiga Tarcila Shinno). Aquella novela me deslumbró: quedé conmovido, estimulantemente afectado por aquel terrible desencuentro de sus dos protagonistas la noche de su luna de miel.

Con ese precedente me sumergí en las páginas de Solar (Anagrama, 2011), su novela más reciente, cuyo protagonista es Michael Beard, un físico que recibió añas atrás el Premio Nobel. No faltaríamos a la verdad si decimos que Beard es un tipo brillante, de una gran inteligencia evidenciada desde su infancia. Lamentablemente, son sus relaciones personales, afectivas y emocionales, las que no logra manejar con la misma probidad con la que resuelve cualquier problema científico. Sus varios matrimonios fallidos son una prueba irrefutable de ello. Y todas las veces a causa de sus infidelidades. Casi por la tercera parte nos enteramos de algunos aspectos de la infancia de Beard, que podrían explicar su actual existencia errática en el campo sentimental. Por ejemplo, su relación distante con su padre, quien nunca solía demostrar, a través del contacto físico, el amor que suponemos tenía por su hijo. Sentimiento que intentaba demostrarle dándole todas las comodidades económicas posibles. Esto explicaría no sólo su deseo de no tener hijos sino también sus dificultades para mostrarle su afecto a su pequeña hija (fruto de su relación con una guapa mujer llamada Melissa). También nos enteraremos de las numerosas aventuras que le confiesa ha tenido su madre.

Por otro lado, la novela plantea el tema del calentamiento global, y la búsqueda de algunos –entre quienes se encuentra el propio Beard– por encontrar una fuente de energía alternativa y no nociva para su planeta que se encamina a su temible colapso. Resulta curioso que la existencia misma de Beard parece encaminada a su propia debacle, personal y profesional. Al arribar a las últimas páginas del libro sabrá por qué.

No me gustó tanto como la anterior. Por momentos se me puso densa, cuando cae en una retórica científica; pero luego se vuelve a encarrilar a través de una trama lo suficientemente atractiva para atraparte hasta el final.

DÔNDE: Solar de Ian McEwan se puede encontrar en las librerías Crisol.


abr 27 2012

Karina Varlcárcel presenta nuevo libro

Nueva entrega de Karina Valcárcel bajo el sello Paracaídas editores. (Foto: Cortesía)

Una grata noticia para quienes apreciamos sus dos primeras entregas: Poemas cotidianos y Una mancha en el colchón. Karina Valcárcel presenta este sábado dos poemarios en uno. Se trata del libro bifronte Otros te(a)mores/Variaciones (Paracaídas, 2012). La cita es a las 7:00 pm, en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Lima). Los comentarios estarán a cargo de los poetas Juan de la Fuente y Miguel Ildefonso.

Precisamente sobre esta nueva aventura poética de Karina, el poeta De la Fuente ha escrito:

“La obra está compuesta por dos poemarios que se contraponen, y al mismo tiempo se complementan. El primero de ellos, titulado Otros te[a]mores podría ser la continuación natural de su anterior libro (Una mancha en el colchón, publicado el 2010), y el segundo poemario, Variaciones, sería en cambio una forma radical de negar todo lo vivido, pero al mismo tiempo el modo de ratificar una consistencia vivencial que, situada al margen de cualquier hecho histórico, personal o cotidiano, da lugar a un auténtico renacimiento. (…) Encontrar a Karina Valcárcel es recorrer sus poemas con la certeza plena de que el comienzo y el final de algo son en verdad lo mismo, sólo depende del punto de partida elegido y de la capacidad que tenga cada quien de habitar el infierno y aún así tener el poder de regresar a la inocencia primigenia. La poeta no es la femme fatale, ni la niña mujer, ni la mujer perdida, es la mujer encontrada que no se ahoga en su dolor, es aquella que más bien lo encara para reconocerlo, para amarlo, para trascenderlo.”


abr 18 2012

Entrevista a Ricardo Silva-Santisteban

Poeta, traductor y editor Rircardo Silva-Santisteban. (Foto: Talía Vargas).

A Ricardo Silva-Santisteban no sólo se le agradece por los versos que habitan Terra incognita, libro que reúne su obra poética. La gratitud también apunta hacia su encomiable labor de editor. A través de la colección El manantial oculto (publicada por la PUPC), Silva-Santisteban ha facilitado que muchos diligentes lectores puedan acceder a autores importantes pero poco difundidos o libros de autores consagrados inubicables en cualquier librería limeña. Ahora, un nuevo reto asoma en el horizonte: el nacimiento de una nueva colección denominada El Bosque Sagrado, esta vez bajo la iniciativa y el auspicio del Rectorado de la Universidad Ricardo Palma. Así, el primer volumen en aparecer ha sido Génesis, traducido del hebreo por Casiodoro de Reina e ilustrado con las xilografías de Paul Nash, cuenta, además, con un interesante e ilustrativo prólogo de Salomón Lerner Febres. A este título se añaden los dos tomos de Tragedias de Esquilo, traducido por Leopoldo López Alvarez y Juan R. Salas, también acompañados de hermosas ilustraciones. El estudio preliminar en este caso ha sido realizado por Enrique François.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR 

La nueva colección, El Bosque Sagrado, se inaugura con el libro Génesis. No se trata de mera casualidad, ¿verdad?

El Génesis es una de las grandes historias de la humanidad y una de las más famosas historias de la creación. Como se trataba de comenzar una nueva colección, a mí se me ocurrió que su título también podía ser simbólico del nacimiento de la nueva colección. Por otro lado, estaban los grabados hermosísimos de Paul Nash, que acompañan a esta historia. Esta fue la forma como se me ocurrió comenzar con esta nueva colección: una historia poética y religiosa muy famosa. No hay quien no conozca el relato de la creación del universo en seis días.

Tu labor de editor ha llenado un vacío dejado por las editoriales comerciales.

Lo que ha ocurrido con la mayor parte de las editoriales es que lo que les interesa es poder vender libros para ganar dinero. Por eso buscan títulos que sean vendibles. ¿Cuál es el género literario que más se vende? Sin lugar a dudas, la novela; entonces, las editoriales publican sobre todo novelas. Yo, como creo que todos los géneros deben coexistir, esta colección, El Bosque Sagrado, va a publicar principalmente poesía, pero no va a estar cerrada a los otros géneros. No sólo publicará poesía, sino también narrativa y teatro.

Además, sueles publicar ediciones bilingües…

Es cierto, cuando la longitud del texto lo permite. Cuando es muy extenso, sólo publicamos el texto en castellano. Cuando el texto original no es tan extenso podemos publicarlo en edición bilingüe. Ese va a ser el caso de dos de los libros por aparecer como La leyenda de San Juan el hospitalario de Gustave Flaubert y Una temporada en el infierno de Arthur Rimbaud, que no son obras extensas. En el caso del libro de Rimbaud tiene el atractivo de venir con el facsimilar de la primera edición. El lector va a tener la primera edición en sus manos acompañado de su traducción castellana. 

Una de tus virtudes es ser muy cuidadoso con las traducciones. ¿Qué criterios básicos manejas al respecto?

 En primer lugar, la fidelidad y el estilo en el que está traducido. Como a veces existen muchas traducciones de ciertas obras, tratamos de escoger las mejores. Por ejemplo, para Esquilo había muchas traducciones, mayormente en prosa. Nosotros hemos utilizado, para el primer tomo de sus tragedias completas, las que realizó un escritor colombiano, Leopoldo López Alvarez. Ya nadie se acuerda de él, pero que realizó muchas traducciones, por ejemplo a Homero y a Virgilio completos. En el caso del segundo tomo, hemos usado la versión de otro traductor chileno, Juan R. Salas, que realizó, creo yo, las mejores traducciones que hay de las tragedias. Yo prefiero, como lector de poesía, estas traducciones antiguas estupendas pero olvidadas, a muchas de las modernas.

Sin embargo, otro aporte de la colección es la apuesta por traductores contemporáneos…

Sí, no sólo buscamos traducciones antiguas o clásicas, sino que alentamos a muchas personas que posean la mística literaria, poética y de traducción a verter obras fundamentales de la poesía universal. Por ejemplo, este libro de Rimbaud que te comentaba, Una temporada en el infierno, ha sido traducido por Miluska Benavides, una ex alumna de la carrera de Traducción de la Universidad Ricardo Palma. Trato, en la medida de lo posible, de alentar tanto a jóvenes como a poetas de cualquier edad a traducir de distintas lenguas.

En el caso de la poesía debe ser importante en una traducción respetar aspectos como la métrica, por ejemplo.

Claro, eso de respetar el verso en la traducción es algo que con el tiempo se ha ido perdiendo. No sólo se trata de métrica sino sobre todo de ritmo, que es lo que le añade encanto a la poesía. Últimamente, y no sólo en el Perú sino en el mundo, se está optando por esas traducciones que se llaman interlineales: un verso de la lengua original, por una línea en castellano. Así, nos enteramos del sentido pero sin ese atractivo musical que debe tener el poema. Esto es algo que siempre me ha preocupado y he tratado de que los textos escogidos tengan esta virtud: conservar la métrica y el ritmo. Es algo que se puede hacer, lo que pasa es que es más trabajoso y no todos los traductores están dispuestos a realizarlo.

Quienes te conocemos sabemos de tu afición por las librerías de viejo en donde sueles dar con hallazgos importantes. ¿Cómo nació esta afición?

Desde siempre. Cuando era colegial me paseaba por el centro Lima visitando librerías de nuevo y de viejo. En el jirón Azángaro, por el lado de la Universidad de San Marcos, había cientos de librerías de viejo. Pasaba mi tiempo buscando ediciones antiguas que ya no podían encontrarse. Cada paseo buscando libros era una verdadera aventura. Discurría largas horas con esa emoción inefable que te produce el descubrimiento de un libro apetecido que finalmente encuentras como si fuera un nuevo amigo que ganaste para siempre.

*Esta entrevista se publicó en la revista VOCES.


abr 14 2012

Entrevista a Jorge Eslava

Poeta peruano Jorge Eslava en su casa de Miraflores. (Foto:CMS).

Jorge Eslva acaba de publicar, no hace mucho, Las marcas (Borrador editores, 2012), un libro que reúne tres poemarios: los celebrados Itaca y Territorio, a los que se añade el hasta entonces inédito Escollera, cuya escritura se remonta al año 1992. Otra novedad es que, en el proceso de corrección de este libro, Eslava ha escrito algunos poemas nuevos que formarían parte de una futura publicación. Una grata noticia para quienes apreciamos –me incluyo– su obra poética.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

En 1983 publicas Itaca, que viene a ser tu tercer poemario; sin embargo, ¿se puede decir que es con este libro con el que definitivamente adquieres ya un lenguaje propio?

Permíteme una salvedad. Ítaca es, en realidad, mi cuarto libro de poemas. A mediados de los setenta publiqué, de manera muy artesanal, un conjunto de poemas que tuvieron una hermosa presentación de Wáshington Delgado en la contracarátula. El título de este librito lo he desparecido de mi lista bibliográfica, aunque algunos de sus textos me gustaría interpolarlos en alguna novela juvenil. Respecto a tu pregunta, no sé si es inmodestia hablar de Ítaca como la consecución de un lenguaje propio. Creo que es un libro que tiene deudas visibles, ciertos afanes preciosistas: una pizca de barroquismo, cierta oscuridad y referencias cultistas que con el tiempo he tratado de borronear. Es con el siguiente libro me siento más cercano a una expresión personal… me sobrecoge la sencillez, la rudeza, el brío de la intimidad.

Luego, en 1989 aparece Territorio. ¿Qué recuerdas de la escritura de este libro?

Cada uno de los libros, menos Las marcas, han sido experiencias muy desgarradas. Era sí como asumía el acto creativo, con mucho agobio y autodestrucción. De modo que el proceso de corrección de Territorio, más que su escritura, que tuvo pausas y variados ánimos, fue muy duro. Las únicas personas que lo leyeron antes de su publicación fueron Watanabe y Ana María Gazzolo, que fueron severos y sumamente cordiales. Más bien tengo un recuerdo lleno de gratitud hacia Javier Sologuren… yo fundé Colmillo Blanco a fines del 86 y estuve muy dedicado a la editorial, tanto que descuidé mi trabajo creativo. Un día Sologuren me llamó la atención sobre esta transferencia; es decir, el gozo de publicar obras ajenas a costa de abandonar la obra personal. Fue una reprimenda afectuosa que me sirvió de impulso para reunir los poemas dispersos de esa época y concentrarme en ellos.        

Las marcas, que se acaba de publicar, reúne no sólo Itaca y Territorio sino, además, un libro inédito, Escollera. ¿Cómo fue tu reencuentro con este libro escrito en 1992?

Muy grato, aunque algo doloroso. Porque ha significado regresar, por la exigencia de los textos, a experiencia de hace veinte años. No es que el libro haya sido escrito en 1992, sino la mayoría de los poemas que lo conforman. Los textos los tenía en un folder que traje de Lisboa el 92, ciudad donde pasé casi un año, y que había permanecido en mi biblioteca todo este tiempo. El fólder tenía el título de Las marcas y un pequeño esquema de su estructura. El esquema ha variado con Escollera, el nuevo título, y Las marcas pasó a ser el nombre de todo el conjunto. Cuando recibí la invitación de publicar Ítaca, un libro del 82, propuse a mis editores acompañarlo de Territorio en un volumen. Me parecía que eran dos libros que dialogaban sobre temas comunes y obsesivos, pero con lenguajes diferentes. También el tono se había vuelto más descarnado y sombrío. Los editores lanzaron la idea de sumar poemas inéditos y acepté asumir el desafío: retomé los viejos poemas de Lisboa, los corregí, reescribí algunos. Fue un retorno a esa bella ciudad, donde paseaba con menos de cuarenta años, extrañando a rabiar a mi mujer y mis dos hijos pequeños…          

En Escollera está muy presente la familia…

Ha sido siempre un tema central en mi escritura. Tal vez es más patente en este libro por la distancia que entonces nos separaba. Mi hijo mayor entraba a la adolescencia, mi hija Naiara era una niña parecida a un cascabel y mi hijo menor no había nacido. Viajé solo, con el organismo muy golpeado pues acababa de salir de una grave infección. Debilitado y con mis seres queridos tan lejos puede explicarse la fijación por la familia.

Algo que es recurrente en tu obra es la presencia del mar…

El ambiente marino es otra constante en mi escritura. He vivido muchos años en La Punta y he nadado, buceado, remado como formas de encontrar la felicidad. A menudo digo en broma que yo he sido pirata en una vida anterior. No solo me gusta el mar, sino la vida algo temeraria. La figura romántica del pirata está vincula al anarquismo, al enamoramiento, al rechazo de la hegemonía económica. También a la solidaridad, al pundonor, a la nobleza entre la hermandad. Los poemas de Escollera —un término marinero que Chirinos analiza estupendamente en el prólogo— fueron escritos, casi todos, en una ciudad portuaria. Yo salía los fines de semana a pasear por el muelle, solo, como lo hacía a diario en La Punta, para mirar el movimiento de estibadores y hombres de mar. Había en los alrededores del puerto algunos puestos de periódicos y revistas, que vendían también libros usados. Sentado en una banca me pasaba horas leyendo y observando…   

Recordábamos el hecho de que en un momento dado Washington Delgado anunció su retiro de la poesía. Algo que finalmente, por suerte, no llegó a cumplir, y tú tuviste mucho que ver. Traigo esto a colación pues quisiera preguntarte si este reencuentro con Escollera y el proceso de corrección que me cuentas podría significar un retorno tuyo a la poesía.

Cuando mi querido maestro presentó Un mundo dividido, la ceremonia tuvo un aire de exequias. Aquella noche anunció su retiro definitivo de la poesía. Así es, afortunadamente lo desmintió con Reunión elegida y luego Historia de Artidoro, uno de los libros mayores de la poesía peruana. Yo nunca anuncié mi alejamiento de la poesía, fue un simple acto íntimo de renuncia. Quise salvar mi matrimonio y mi familia, la poesía me desbarataba el ánimo, me volvía intratable. Mis preocupaciones por la docencia y la creación de literatura infantil me han amparado todos estos años y me han fortalecido. Corrigiendo Escollera han surgido nuevos textos que he guardado en un archivo, ya con nombre y secciones, que en algún momento se sumarán a Las marcas.        


abr 13 2012

Entrevista a Manuel Vilas

Escritor español Manuel Vilas en el Hotel Bolívar. (Foto:CMS)

Manuel Vilas estuvo nuevamente en Lima; en esta oportunidad para participar en la primera edición del Festival Internacional de Poesía de Lima –que organizó con gran acierto el poeta peruano Renato Sandoval–. Sin embargo, también coincidió con la reciente aparición de su novela Los inmortales (Alfaguara, 2012). Y, precisamente, sobre este libro charlamos en las míticas instalaciones del Hotel Bolívar.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR

¿Cómo se origina la novela Los inmortales?

Se origina cuando volví a ver la película de Christopher Lambert titulada Los inmortales. Es una película del año 1986. Y la idea de un personaje que es testigo de la historia y que no muere, a pesar de que pasan siglos, me sedujo, me pareció que podría ser el embrión de una novela. Y por otro lado, el origen de la novela está también en la contemplación de seres queridos míos. Contemplar nuestra condición de seres mortales.

Como en toda tu obra el humor juega un rol importante, a pesar de que se toca el tema de la muerte…

Sí, porque el tema de la muerte sólo cabía tratarla desde el humor. Es una novela muy cervantina. Es una novela que invoca constantemente el legado de Cervantes. Y el legado de Cervantes es un legado cómico, de comedia, de humor, de risa. Y todo eso conlleva también tolerancia y ambigüedad. Yo me siento cómodo con la tolerancia y la ambigüedad, porque la novela plantea la dicotomía entre el mundo shakespereano y el mundo cervantino. El mundo shakespereano es un mundo trágico, doloroso, unívoco en donde sólo cabe una interpretación de las cosas. Y el mundo cervantino es un mundo plural, donde las interpretaciones son muchas. Me siento más cómodo con Cervantes. Y no por el hecho de que Cervantes sea español, sino, simplemente, porque su filosofía está más de acuerdo con mi manera de ver las cosas. Por supuesto eso no significa que no adore a William Shakespeare.

Además el humor te permite ser crítico…

 El humor me permite, sobre todo, diseccionar el mundo en el que me ha tocado vivir. Analizar o criticar la sociedad occidental contemporánea: cómo vivimos, nuestras esclavitudes, nuestras miserias, nuestras paranoias. Pero siempre con humor, siempre apelando a que la vida vale la pena. Estar en este mundo es lo mejor que le puede pasar a alguien.

En la novela siete poetas son enviados a la Luna a crear un poema en su honor. ¿Es, de alguna manera, una crítica contra la cultura hecha espectáculo?

Ese capítulo de la novela trata de la megalomanía con la que a veces se ha construido, sobre todo en Europa, los eventos culturales. Pero también es una parodia de la creación literaria. La idea de que siete poetas, que representen a la humanidad, vayan a la Luna para que escriban un poema, no con metáforas sino pisando la Luna. La novela se puede leer de muchas maneras. Se puede leer como una novela de aventuras, psicodélica, lisérgica, casi. Y como una novela de crítica social.

Me llamó mucho la atención el personaje de Ponti, muy obsesionado con los centros comerciales. ¿Es una crítica al meterialismo?

Sí, claro. Yo no lo critico exactamente. Mi novela es muy ambigua. Eso lo aprendí de Cervantes que es muy ambiguo. No creo que la tarea de un escritor sea la de condenar o salvar, sino la de representar. Emtonces, el materialismo está allí. Hace 40 años mi madre lavaba la ropa a mano y ahora tiene una lavadora automática. No hay que olvidar eso (risas).

 ¿Cómo armas la estructura, tenías una previamente a la escritura o surgió en el camino?

No, no tenía una estructura fija. Tenía los emparejamientos, porque la novela tiene emparejamiento al estilo cervantino. Me faltaba la comunicación de todos esos emparejamientos. Y eso me lo dio la idea de ese personaje que habla desde el año 22000 y que dice que ha encontrado ese manuscrito que es la novela.